Del abogado amigo

“La pelota está en su cancha”

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Publicado el 06 de noviembre de 2017
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Parece chiste de mal gusto que mientras sectores de la sociedad tratamos de cambiar políticas de fondo como la salarial, en el Congreso de la Unión deciden irse de puente como si su productividad fuera ejemplar. Preciso que me refiero al Congreso primero porque vaya rezago que traen, pero va para todos.

Y es que nunca he estado de acuerdo en que existan grandes diferencias entre el derecho burocrático laboral y el derecho laboral normal.

¿Por qué una persona que trabaja para una dependencia de gobierno, y a la cual le aplican las leyes burocráticas, tiene dos semanas de vacaciones en julio y dos semanas en diciembre (o sea un mes completo al año),mientras que una persona que se rige por la Ley Federal del Trabajo, es decir, un trabajador de empresa, tiene que trabajar aproximadamente 25 años continuos para llegar a tener la posibilidad de tener un mes de vacaciones?

¿Por qué las distinciones? La lógica ciudadana –no la jurídica- me sugiere que, en todo caso, debería ser al revés: ¿Qué no se supone que el servidor público “sirve al público”?

Y disculpen, estimados amigos que los haya traído a esta reflexión, pero es que vino eso a mi mente a raíz de que veo cómo por un lado estamos en ciertos sectores viendo por el bien común impulsando sistemáticamente un aumento al salario mínimo en la economía formal, para que el mínimo vaya marcando tendencia hasta llegar, en el año 2030 a $196.00 en valores constantes del día de hoy, mientras en el Congreso de la Unión sostenemos a una más que improductiva generación de legisladores.

Porque no solo es el senador Cavazos Lerma el más improductivo según los datos oficiales, sino que, además, tanto nuestros diputados federales como locales pasan gran parte de su tiempo laboral realizando exhortos de todo tipo, tratando de suplir con ello su falta de eficiencia respecto de sus labores primarias, y la verdad, la ineficiencia ocurre en los 3 poderes y en los 3 ordenes de gobierno.

No generalizo, hay muchísima gente valiosa -y que merecidamente tiene sus vacaciones-. Pero, caray; el enojo social no es producto de la casualidad, es producto en gran medida de los abusos y excesos que se generan en los gobiernos corruptos, sí, pero también porque siguen sin cesar los actos de insensibilidad que parecen distinguir entre una clase y otra: 1) la clase “de gobierno”, y 2) la de los demás ciudadanos.

Por las dos anteriores razones es cada vez más evidente el divorcio que existe entre gobierno y sociedad. ¿Cómo hacemos para reconciliarnos? o mejor dicho ¿Cómo le hacen para reconquistarnos?

Creo que está claro que la pelota está en su cancha.

Luis Torre

Abogado amigo; enemigo de los servidores públicos que no 'sirven' al 'publico'; enamorado de la argumentación jurídica; lo mueve la gente.

Titular del Despacho Jurídico “TORRE ABOGADOS”