Filantropía

El mundo de los peloncitos

Publicado el 30 de mayo de 2013
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Existe una gran asociación civil en esta ciudad que se llama Voluntad Contra el Cáncer, A.C. A partir de este año tengo el honor de presidirla. En junio de este año VCC cumplirá 20 años de existir.

Esta noble agrupación comienza con unos padres cuya hija enfermó de leucemia. Pasaron por ese arduo camino que tuvo un final feliz. Su hija se curó. Pero ellos decidieron no parar ahí. Cuando se enferma una persona con cáncer, se enferma toda la familia y cuando uno se cura surgen las mejores cualidades. Toda la familia siente o trata de sentir lo que el paciente pueda estar sintiendo. Esa expectativa es sumamente angustiante. Se dieron cuenta que había muchas cosas que se podían mejorar en cuanto a la atmósfera de un tratamiento para combatir el cáncer. Las medicinas han evolucionado mucho de aquél entonces a hoy, pero el apoyo moral aquí sí pesa y mucho.

Surgió la necesidad de hacer algo y demostrar el enorme agradecimiento con Dios, que sí existe digan lo que digan. Hoy VCC se concentra en niños con diagnósticos de leucemia y tumores sólidos quienes además viven en una situación económica complicada. Niños que no tienen acceso a seguros tradicionales y que necesitan trasladarse de todo el Estado de Tamaulipas y la Huasteca. La asociación cubre algunos gastos de traslado, comidas, hospedaje en el albergue del Hospital Infantil. Es una incansable gestora de fondos para mejorar el equipo y el medicamento que se aplica a los niños.

En sí es una facilitadora para que durante el tratamiento tanto los niños como sus familias no tengan estas mortificaciones.

En este tema la ayuda nunca sobra. Se necesita de todo: comida, pañales, toallas húmedas, suplementos alimenticios, prótesis, etc. La página con toda la información de la asociación es: www.voluntadcontraelcancer.org.mx

Que no les dé miedo entrar al mundo de los peloncitos. Ellos no muerden y son criaturas divinas que siempre que les preguntan ¿cómo estás?, invariablemente contestan: ¡muy bien¡ Son niños que juegan, ríen y lloran y, además, dan grandes lecciones.

Disculpen que insista pero lo de la civilidad es neta. Respeta el semáforo puede salvar tu vida.

Votar es una gran manera de ayudar a tu país. Es una obligación ciudadana, eso creo yo, aunque la Constitución piense lo contrario.

¡Ánimo!

Manolo Corcuerca Censeco