Cultura

La importancia de desconectar para conectar

Publicado el 13 de septiembre de 2018

La importancia de desconectar para conectar

Por Marcia Benavides

 

¡Hola amigas, feliz de saludarlas un lunes más!.

Fíjense que este fin de semana tuve oportunidad de salir de la ciudad con mis hijos y mis papás (le dimos un break a Luis (esposo) jajaj); salimos al campo y aunque sólo fueron 2 días aproveché para desconectarme de las redes sociales y así descansar mentalmente.

Fuimos a un rancho donde pasé muchas vacaciones cuando era chiquita, y al que cada regreso me emociona demasiado porque revivo la presencia de mis abuelos maternos que ya no están físicamente conmigo; muchos momentos preciosos en familia, y además siempre estar en contacto con la naturaleza siento que reactiva sentidos con los que en medio de la locura de la ciudad, rara vez recordamos.

Esta vez además, fue muy especial para mí porque José Pedro (mi chiquito) no conocía el rancho, los caballos, las vacas ni las gallinas. Quienes crecieron como yo, en una familia donde nos inculcaron el amor por el campo y la naturaleza, me entenderán jiji. Les cuento entonces mi reflexión sobre la importancia de desconectar para conectar.

 

PRIMERA. Hay que ganarle al tiempo.

En la ciudad, la mayoría de las personas vivimos “corriendo”, tratando de alcanzar al tiempo. Siempre viendo el reloj porque “ya nos tenemos que ir, ya tenemos que llegar, ya vamos tarde.” En el campo eso no sucede. La gente se despierta literalmente con el canto del gallo, y si no hay gallo, cuando muy tarde con el amanecer. La hora no les preocupa, o al menos no tanto, porque usan el reloj como mera referencia, no como guía para empezar el día.

SEGUNDA. Hay que valorar lo más simple.

Cuando yo iba de pequeña a este rancho, no había servicio de luz todo el tiempo sino que teníamos acceso a ella con las conocidas “plantas” de luz, que funcionan con gasolina. A determinada hora se apagaba la planta y si había que seguir haciendo algo, era con veladoras o linternas de pilas. Ya hace mucho hay luz “de la normal”, pero me pasa que como ya vamos muy poco, por costumbre cuando llegó ahí olvido prender la luz, es como que mi mente da por hecho que ahí no hay entonces me adapto y casi no la uso, de hecho me pasó que estaba en la oscuridad sacando cosas de la maleta, cuando me acordé que había luz y capté que no tenía que estar batallando jajaja. La reflexión aquí va a que, hoy por hoy, hay muchos lugares donde aun no hay acceso a servicios básicos como energía, agua caliente o atención médica, y cuando los hay muchas veces son deficientes. No desaprovechemos…

TERCERA. El contacto con la naturaleza siempre conecta.

No por nada hay sugerencias por todos lados de que pasemos tiempo al aire libre, que pongamos plantitas en la oficina (aunque sea ficticias)… hace poco leí que de hecho el ojo del ser humano ve el color verde mejor y en más tonalidades que cualquier otro color. Y sé que hay estudios científicos en el sentido de que vivir en zonas con “más verde” tiene efectos positivos para la salud, y es bien sabido también que en psicología, el verde se asocia a lo saludable, lo vivo y refrescante. Además, no hay manera de que en la ciudad veamos un atardecer como en el campo, ni se diga las estrellas.

EXTRA. Bueno eran 3, pero este punto nunca puedo dejar de decirlo. ¡Formemos en nuestros niños y niñas el valor de la unión familiar, particularmente el respeto y cariño hacia los abuelos! Para mí es una tremenda chulada y de gran bendición poder contribuir a crear en mis hijos preciosos recuerdos con los suyos, como yo los tengo con los míos.

Así amigas y amigos les resumo la reflexión de la semana, invitándoles a esta semana a bajarle a las prisas, ver menos el reloj y re-conectar de alguna manera con lo más simple y más verde.

Gracias por leerme, espero sus comentarios y les mando un abrazo fuerte.

-Marcia

Marcia Benavides Villafranca

Nací y crecí en Ciudad Victoria. Creo que la familia es primero, que todo tiene una razón de ser, y me esfuerzo por encontrar siempre el lado positivo de las cosas.

De profesión, soy abogada egresada de la Universidad La Salle en esta ciudad. Por convicción, escribo con la misión de promover el desarrollo personal, la inteligencia emocional y el optimismo, bajo el lema que aprendí de mi abuelita, ¡siempre pa´delante!.

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