Reflexiones Victorenses

8 cosas que toda mujer puede hacer para sentirse plena

Publicado el 12 de mayo de 2014

1. Conocerse a sí misma.

Invertir algo de tu tiempo en conocerte te dará grandísimas satisfacciones, pues sólo cuando nos conocemos a nosotras mismas, nuestras fuerzas y debilidades, nuestros mejores recuerdos y nuestros traumas, somos verdaderamente capaces de formar relaciones interpersonales exitosas, entiéndase familiares, amistades y de pareja, además de que podremos definir qué queremos, y así escoger una profesión o proyecto de vida acorde a nuestra vocación, que en realidad nos llene y nos haga sentir realizadas. Sólo cuando te conoces puedes ser genuina, lo que te permite vivir sin tratar de agradar a nadie más.

2. Conocer a Dios.

No importa que religión practiques o si no profesas alguna en particular, Dios sólo hay uno; ser supremo que nos creó a todas las mujeres tan capaces, tan únicas, con tantos dones. La relación que tengas con Dios es insustituible y es esencial conocerlo, darle gracias y pedirle su guía y protección. Nadie comprende mejor a la mujer que su creador, y nadie ni nada más nos pudo haber creado tan perfectas que Dios.

3. Convivir con su familia.

Para mí siempre será la familia lo más importante, especialmente siendo mujer. Las mujeres, por el grandísimo regalo de la maternidad, tenemos el privilegio –y responsabilidad- de formar y mantener familias unidas (al lado del hombre, claro está), pero la mujer tiene un encargo especial indescriptible, que sólo sentimos; cuando la mujer está bien, todo lo demás estará bien. Debemos esforzarnos en mantener una estrecha relación con nuestros padres y valorarlos, para siempre recordar de dónde venimos, nuestra educación y valores; con nuestros(a) hermanos(a), porque comprenderán nuestros retos, nuestra historia, y son los únicos que nos pueden decir todas nuestras verdades sin pelos en la lengua; con nuestros abuelos, porque entenderemos mejor por qué nuestros papás nos educaron de cierta manera; con nuestros hijos, porque hay que formarlos; con tíos, primos, sobrinos, porque son nuestra sangre y comparten nuestra niñez, presente y futuro, ¡y porque son lo máximo!

4. Entregarse a su hombre.

Es padrísimo disfrutar la soltería, pero si decides formar una pareja, entrégate. Disfruta a plenitud la vida de dos. Aprende a recibir y también a ceder. Date tu lugar y dale su lugar a él. Ámalo sin límites, no tengas miedo a salir lastimada porque corres el riesgo de nunca ser amada. Fluye, y encuentra un perfecto equilibrio en el compromiso de la vida en pareja sin dejar de ser tú misma.

5. Pasar tiempo con las amigas.

Toda mujer merece tener amigas verdaderas, igual que tenemos la responsabilidad de ser esa calidad de amiga. Convivir con las amigas es esencial para la mujer y cuando no lo hacemos una parte de nosotras se apaga, pues sólo la amistad entre mujeres mueve ciertas fibras interiores diseñadas para ello, para escucharnos, apoyarnos, criticarnos constructivamente, reír juntas, aconsejarnos; creo que no hay mucho que decir al respecto. Las amigas son las amigas.

6. Cuidarse.

En todos los aspectos: mente, cuerpo y alma. Podría decir muchas cosas al respecto, haz ejercicio, come bien, trabaja en tu espiritualidad, etc. Sólo lucha todos los días por alcanzar un equilibrio y mantener la paz interior. Mantenernos aprendiendo, es esencial.

7. Dar a la sociedad.

Nuestra naturaleza femenina es de compasión, solidaridad, ser humanitarias, nobles. Permite esta naturaleza vibrar. Involúcrate en una causa social que te mueva y entrégate en la medida de tus posibilidades, de la manera que sea.

8. Divertirse.

Hagas lo que hagas, diviértete. Bailar, correr, pintar, lo que sea. Vive cada instante, cada etapa, cada actividad, el trabajo, la casa, el descanso, la soltería, la pareja, la familia, los amigos, la soledad, el éxito y el fracaso. Siempre disfruta.

#siemprepadelante

Marcia Benavides Villafranca

Nací y crecí en Ciudad Victoria. Creo que la familia es primero, que todo tiene una razón de ser, y me esfuerzo por encontrar siempre el lado positivo de las cosas.

De profesión, soy abogada egresada de la Universidad La Salle en esta ciudad. Por convicción, escribo con la misión de promover el desarrollo personal, la inteligencia emocional y el optimismo, bajo el lema que aprendí de mi abuelita, ¡siempre pa´delante!.

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