Reflexiones Victorenses

Día del Niño 2016: 7 cosas que podemos aprender de los niños

Publicado el 02 de mayo de 2016

¿Ya eres lo que querías ser cuando fueras “grande”?

Cuando niños, todos/as soñamos, imaginamos, planeamos y casi juramos que al crecer seríamos y haríamos mil y una cosas. Con el paso del tiempo y los años, sin embargo, vamos cayendo en esta trampa de “ser adultos”, gente madura, y olvidamos que ser mayores no quiere decir que no nos podamos divertir como niños, olvidamos que si bien no podemos ser jóvenes por siempre, sí podemos hacer muchas cosas que hacíamos de pequeños/as y que nos conectan con nuestro espíritu de niños y niñas, lo que sin duda nos permite vivir más ligero y ser más felices. Hoy te recuerdo 7 de esas cosas:

1. Cuando quieren algo, encuentran la manera de tenerlo.

Intenta decirle a un niño que no puede hacer algo, y vas a batallar mucho para convencerlo. Antes que dejar de intentar porque tú se lo dices, buscará muchas maneras de conseguir lo que quiere; usará su lógica y su instinto que a él le dice que puede tener lo que quiera. Recuerdo la experiencia de mi sobrino “de cariño”, Carlitos. Sus papás lo llevaron de compras a McAllen, y cuando llegaron a su límite de gasto simplemente le dijeron que ya debían regresar, pero Carlitos quería comprar más cosas y le preguntó a sus papás por qué no podían comprar más. La mamá le dijo “ya no hay espacio en el carro”. Carlitos le contestó: “-Compra más espacio.”

2. No conocen el miedo, o actúan a pesar de él.

Seguramente te ha tocado observar cómo una niña abrazo un perro y le agarra las orejas y juega con él bruscamente; ella no tiene miedo de que el perro pueda reaccionar molesto. O has visto a un niño subirse a un árbol, o manejar su bici a toda velocidad; él no tiene miedo de perder el control.

Si tienen miedo, bastará que vean a otros niños actuar para ellos animarse a intentar algo nuevo, cosa que ciertamente podríamos nosotros hacer más.

3. Todo, ¡todo preguntan!

Mi hijo Luis Alejandro recién cumplió 2 años y su frase favorita del momento es, como podrás imaginarte: ¿Qué es eso? ¡Todo el tiempo lo pregunta, a quien tenga al lado! No importa si es algo chico grande, objeto, sonido o animal, cada cosa nueva que ve, quiere saber qué es.

Estoy segura que a la mayoría de los adultos nos vendría de maravilla ser más curiosos, y por supuesto, perderle la pena a preguntar si no conocemos algo.

4. Todo el tiempo están aprendiendo.

No sólo preguntan por preguntar, preguntan por genuina curiosidad, porque quieren saber más. Todo lo aprenden. Todo lo absorben.

Crecemos, ¿y qué hacemos? Leemos “escaneando”, sin verdaderamente reflexionar lo que estamos leyendo.

¿A quién no le ha pasado que le presentan a alguien y enseguida tiene que preguntar otra vez, “-Discúlpame, cómo me dijiste que te llamas?

¿Qué pasa? Pasa que no estamos donde estamos. Ya no preguntamos, y cuando lo hacemos, es muchas veces por vernos educados, no porque nos interese aprender.

5. Dejan fluir su imaginación.

Todos sabemos que los niños/as se inventan “amigos imaginarios”. Cualquiera que sea la razón, lo cierto es que cuando se trata de imaginar, ellos/as no se limitan. En el caso de las niñas, basta verlas jugar a las Barbies para ver cómo se convierten en mamás, maestras o doctoras. Y ni hablar de un niño con dinosaurios.

¡Qué bueno sería que atreviéramos a imaginar más!

6. Se ríen de todo.

La mayoría de los niños siempre tienen una sonrisa, sin ningún motivo en particular. Es lo más simple del mundo, y a veces ¡hasta eso se nos olvida hacer!

Cuando vamos en la calle, mi niño literalmente va saludando a todo mundo, la gente no puede evitar sonreír y nos saludan de regreso, y a mí me recuerda que no necesito conocer a la persona que tenga al lado para regalarle una sonrisa.

7. Aman sin límites.

¿Te acuerdas de tu primer crush? No importaba si te pelaban o no, ¡tú te enamorabas! Hacías cartitas y dibujabas corazones, quizá le comprabas chocolates o le regalabas tu lonche; el amor era completamente desinteresado. ¿Eso de que “quien te ama te va a buscar”?, ¡para nada! Si tú querías con el niño/niña, tú la buscabas, te asegurabas de verla o saber de ella, ¡la amabas!

Sin temor a equivocarme, deberíamos amar más como niños.

¿Se te ocurre otra cosa que podemos aprender de los niños? Sígueme en mis redes sociales y platícame!

Como siempre, gracias por leerme.

#siemprepadelante

Marcia Benavides Villafranca

Nací y crecí en Ciudad Victoria. Creo que la familia es primero, que todo tiene una razón de ser, y me esfuerzo por encontrar siempre el lado positivo de las cosas.

De profesión, soy abogada egresada de la Universidad La Salle en esta ciudad. Por convicción, escribo con la misión de promover el desarrollo personal, la inteligencia emocional y el optimismo, bajo el lema que aprendí de mi abuelita, ¡siempre pa´delante!.

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