Reflexiones Victorenses

Este es el primer paso para tu mejor tú

Publicado el 09 de marzo de 2015

Crecimiento humano, auto-ayuda, desarrollo o superación personal… no importa como le digamos; la mayoría de las personas queremos ser mejores, queremos ser felices. Pero no estamos seguros de cómo serlo.

Hoy sabemos que si somos mejores personas tendremos más probabilidades de éxito en todos los sentidos: en la familia, en el trabajo, en cualquier relación personal, ¡en la vida! Entonces te decides a investigar un poquito y encuentras que en cualquier librería hay pasillos y pasillos llenos de libros sobre estos temas, buscas en internet y te das cuenta que hay millones de sitios que desean ayudarte a ser mejor (como este blog, por ejemplo).

En este post, te diré qué hacer primero para ser la mejor persona que puedas ser.

EL PRIMER PASO PARA TU CRECIMIENTO PERSONAL

En lo particular, si alguien me dijera “Quiero ser mejor persona, pero no sé por dónde empezar”, yo le contestaría: dime tus virtudes.

Recuerdo una clase, estaba en el primer semestre de la universidad, en donde nos pusieron una dinámica en la que teníamos que escribirle a cada compañero 3 cualidades en un post-it y pegárselo en su silla. Ahí me di cuenta de que resultaba muy fácil identificar las cualidades de los demás, pero increíblemente, no sucedía lo mismo con las mías. En cambio, si me preguntaban mis defectos podía hacer una lista entera.!

Me he dado cuenta de que estamos acostumbrados a juzgarnos muy duro a nosotros mismos, nos enseñaron a ser humildes y modestos, nos dijeron que estaba mal decir “yo soy muy bueno dibujando, o cantando, o lo mío es la computación”, así que nos acostumbramos a no hablar de nuestras fortalezas por miedo a que los demás se nos quedaran viendo y nos tacharan de sangrones o engreídos. Ciertamente, una persona presumida resulta bastante antipática. Lo curioso es que generalmente los que presumen de ser tal o cual cosa, en realidad no lo son, sino que quieren serlo. En cambio, los que verdaderamente son muy buenos para algo, no hablan de serlo, porque simplemente lo son.

El problema que yo veo, es que en el camino de no hablar sobre nuestras cualidades nos perdimos, y ahora se nos dificulta siquiera aceptar que somos especiales, únicos y nacimos con ciertos dones. Ahora nos da pena admitir que tenemos facilidad para hacer algo mejor que cualquier otra persona, y esto es algo que, en mi opinión, nos urge cambiar. Para ser mejores personas, para realmente dejar nuestra pequeña gran huella en el mundo, tenemos que poner –desde ya- nuestras habilidades a servicio de los demás. ¿Y estás de acuerdo conmigo en que está medio canijo hacerlo, si ni siquiera hemos hecho consciencia de cuáles son?

¿QUÉ HACER ENTONCES?

Yo te animaría a reconocer las virtudes y fortalezas que sólo tú tienes, e inmediatamente ponerlas a trabajar. Sí, también todos tenemos defectos o “áreas de oportunidad”, como le dicen los psicólogos. Mi teoría es que, si nos enfocamos en todo lo bueno que tenemos y nos ocupamos de crecerlo, tal vez poco a poco nuestras debilidades vayan también mejorando.

Entonces, ¿cuáles son tus dones? ¿cuáles son tus destrezas? No seas modesto, nadie se va a sentir porque tu sepas para qué eres bueno pues, al contrario, el mundo necesita que lo apoyes dándote- tú mismo. Si no encuentras cómo contestar estas preguntas puedes empezar por pensar qué te gusta hacer, qué te divierte, ¿qué harías en servicio de los demás, aunque no te pagarán un peso? Escribe tus 3 mejores cualidades en tu propio post-it y pégalo en el espejo en el que te ves cada mañana.

Confío en que cuando hagas consciencia de tus tres cualidades, ya sabrás entonces qué más hacer.

Abrazos con cariño.

Marcia Benavides Villafranca

Nací y crecí en Ciudad Victoria. Creo que la familia es primero, que todo tiene una razón de ser, y me esfuerzo por encontrar siempre el lado positivo de las cosas.

De profesión, soy abogada egresada de la Universidad La Salle en esta ciudad. Por convicción, escribo con la misión de promover el desarrollo personal, la inteligencia emocional y el optimismo, bajo el lema que aprendí de mi abuelita, ¡siempre pa´delante!.

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