Reflexiones Victorenses

La base de la felicidad (recordatorio)

Publicado el 11 de agosto de 2015

Estoy segura de que miles de libros se han escrito y muchísimas cosas se han dicho sobre la felicidad, así que no intentaré hoy decirte nada nuevo. Me gustaría que mejor vieras esto como un simple -pero para algunos, ojalá poderoso- recordatorio:

La felicidad no es la meta, la felicidad es el camino.

No importa cuáles sean tus circunstancias, siempre puedes escoger ser feliz.

Y sin embargo, al ser humano le encanta complicarse la existencia. Que si el clima no te gusta, que si no tienes dinero, que si no hay trabajo, que porque tienes mucho trabajo, el chiste es mortificarnos por todo; nos inventamos problemas nosotros mismos y no vemos que, incluso cuando el problema es real, la gran mayoría de las veces ni siquiera depende de nosotros, y no tenemos entonces por qué preocuparnos.

Este estilo de vida, formado por pensamientos negativos, quejas, chismes y murmuraciones, nos ha llevado a grandísimos conflictos emocionales primero en lo personal, y después, por supuesto, los hemos llevado al exterior. Cuando andas de mal humor generalmente lo desquitas con las personas que más te aprecian -léase familia y amigos- y así alimentas un ciclo vicioso de malestar, de insatisfacción, de falta de armonía. Totalmente innecesario.

Y todo eso, te hace infeliz.

La felicidad es un modo de vida, de perspectiva, de apreciación, es un programa mental y espiritual a partir del cual todo lo ves todo diferente, lo ves siempre para bien, a pesar de saber que no siempre todo esté completamente bien.

Pero, ¿qué puedes hacer para adquirir y, sobre todo, mantener, este estilo de vida, en el que reina la felicidad? ¿Cómo puedes ser verdaderamente feliz?

Ya otras veces las he mencionado, pero por algo es mi frase favorita, va:

“Cuida tus pensamientos, porque se convertirán en tus palabras;
Cuida tus palabras, porque serán tus acciones;
Cuida tus acciones, porque serán tus hábitos;
Cuida tus hábitos, porque formarán tu carácter;
Cuida tu carácter, porque se convertirá en tu destino.”

Y es mi frase favorita, que ha sido atribuida a muchas personas, precisamente porque, desde mi punto de vista, contiene la respuesta de todo, y en particular de la felicidad. Todo parte de nuestros pensamientos, por ello es importantísimo elegirlos detenida y conscientemente. Cierto, no es algo que se domina de la noche a la mañana pero con la práctica, todos podemos adquirir el hábito de tener pensamientos constructivos, bonitos, alegres, que generarán un mundo de posibilidades y abundancia para ti y para los que te rodean, en todos los sentidos. Y en definitiva, te harán ser feliz.

Piensa lo que piensas, y serás feliz.

¿Cómo? Haz consciencia de dónde vienen tus pensamientos, y paulatinamente aléjate de todo lo que pueda generarte aquellos que no te llevan a nada padre; quédate con todos los buenos, y además foméntalos. ¿Dónde empezar? En lo que ves: tv, series, películas. En lo que escuchas: música, conversaciones, ciertas personas. En lo que haces: enfócate en actividades que te provoquen ideas constructivas, cosas que te diviertan y te hagan sentir de buen humor, como pasar tiempo con tu familia o algún hobby, como un deporte o arte por ejemplo. Y también te sugiero tener mucho cuidado con lo que lees: periódicos, revistas, en las redes sociales.

Escoge con mucho cuidado, porque tus pensamientos, formarán tu destino. Piensa en tu mente como en un jardín, y en tus pensamientos como en semillas, de manera que puedes sembrar flores, o puedes sembrar hierba. Depende de ti.

“Your mind is a garden,
your thoughts are the seeds;
you can grow flowers,
or you can grow weeds.”
Te deseo la mejor de la semanas, y mucha, mucha felicidad.

Con cariño.

Marcia Benavides Villafranca

Nací y crecí en Ciudad Victoria. Creo que la familia es primero, que todo tiene una razón de ser, y me esfuerzo por encontrar siempre el lado positivo de las cosas.

De profesión, soy abogada egresada de la Universidad La Salle en esta ciudad. Por convicción, escribo con la misión de promover el desarrollo personal, la inteligencia emocional y el optimismo, bajo el lema que aprendí de mi abuelita, ¡siempre pa´delante!.

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