Reflexiones Victorenses

La palabra que nunca debes de decir en el matrimonio

Publicado el 13 de febrero de 2017
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Hay tiempos fabulosos en el matrimonio, y hay otros en que, aún estando casadas, no queremos que llegue el 14 de febrero.

La reflexión de esta semana es para ti, que este año no estás tan contenta de que llegue esta fecha.

Estos días he estado pensando mucho en las parejas que se encuentran en crisis.

¿Qué hacer cuando estamos ya tan frustradas en la relación, que hablar no nos sirve de nada?, ¿qué hacer cuando pensar en separación nos hace sentir ya más alivio que miedo?.

Amiga, mi sugerencia de esta semana quizá no sea la más motivadora, pero creo que sí puede hacer una diferencia en esos momentos en que queremos aventar toda por la borda: hay una palabra que jamás debemos decir en el matrimonio.

(Esto, considerando que estás decidida a seguir amando a tu esposo a pesar de los altibajos y que sabes que todas las relaciones tienen etapas de crisis y que eso es lo que las hace más fuertes).

La palabra que en mi opinión nunca debemos siquiera permitirnos pensar, y mucho menos decirle a nuestra pareja, es divorcio.

Yo creo que nadie nos casamos pensando en divorciarnos. Y creo que cuando una pareja se casa con la idea de que “si no funciona, nos divorciamos”, ya va básicamente destinada al fracaso.

Porque todo matrimonio va a tener tropiezos, porque toda relación de pareja tiene etapas difíciles y retos; quizá unos más fuertes que otros, dependiendo de muchas circunstancias, pero ninguna pareja nos salvamos de los problemas.

Y si te casas pensando “cuando se complique, si no nos entendemos, pues me voy…”, ¿qué crees que suceda?.

Recuerda que nuestra vida está determinada por nuestros pensamientos. Somos realmente lo que pensamos.

Por eso te sugiero amiga, con todo mi cariño de verdad, no importa cuán desesperada estés, intenta no pensar ni hablar de divorcio.

Un matrimonio fuerte debe partir de un acuerdo fuerte: el divorcio no es opción.

Habrá problemas, sí. Vamos a querer “tronar”, sí. Vamos a querer salir corriendo, sí. Y vamos a discutir, enojarnos, quizá dejar de hablar unos días en lo que nos acomodamos las ideas, nos valoramos mutuamente y reflexionamos. Vaya, habrá parejas que hasta necesiten separarse unos días o semanas para lograr pensar a través del dolor de una crisis. Pero terminar no es la salida. Seremos más fuertes que eso, y juntos lo atravesaremos. Y volveremos de ese lugar de conflicto más unidos que nunca; esa es la mentalidad.

En los momentos de mayor conflicto, recordar siempre las promesas que ambos se hicieron cuando se casaron.

Discúlpame la falta de romanticismo. Sé que la que te comparto hoy no es la idea más bonita para pensar un día antes del “Día del amor”, pero San Valentín es una fecha.

El matrimonio es todo el día, todos los días, para toda la vida. Requiere mucho más que un día de amor al año.
El amor y la amistad son a diario, especialmente en el matrimonio.

Sólo quiero decirte hoy, ¡ánimo!. Haz lo que tengas que hacer para mantenerte optimista y alegre. No dejes que el día del amor y la amistad y su mercadotecnia te afecten emocionalmente. Enfócate en reconstruir tu matrimonio.

Si estás atravesando por una etapa de problema con tu esposo, no te des por vencida. Salvo algunas excepciones (perdón la redundancia, pero de verdad muy excepcionales), todo se puede arreglar.

Y mientras trabajan en la solución del conflicto que sea que tengan, empieza por no pensar ni hablar de divorcio. Mejor aún, si puedes, platícalo con él y pídele que hagan ese acuerdo.

Pueden estar los dos conscientes de que tienen problemas que resolver y que eso va a tomar tiempo y mucho trabajo, pero si los dos deciden seguirse amando, pueden acordar también que el divorcio no es opción. Partir de ahí, hará toda la diferencia.

Es muy distinto tratar de arreglar algo con una mentalidad de “el divorcio no es opción”, que con una mentalidad de “por si acaso, ya estoy buscando abogado.”

Desde que nos casamos, el matrimonio es lo más importante que tenemos en nuestra vida. ¿Qué harías por cuidar lo más importante que tienes?

Con cariño,

Marcia.

Pd: ¿Tienes alguna amiga o conocida a quien pueda servirle está reflexión? Compártela!.

Marcia Benavides Villafranca

Nací y crecí en Ciudad Victoria. Creo que la familia es primero, que todo tiene una razón de ser, y me esfuerzo por encontrar siempre el lado positivo de las cosas.

De profesión, soy abogada egresada de la Universidad La Salle en esta ciudad. Por convicción, escribo con la misión de promover el desarrollo personal, la inteligencia emocional y el optimismo, bajo el lema que aprendí de mi abuelita, ¡siempre pa´delante!.

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