Reflexiones Victorenses

¿Podemos confiar en los empleados de Gobierno?

Publicado el 27 de octubre de 2014

Muchas veces he escuchado críticas de gente que no trabaja en gobierno respecto de quienes sí lo hacemos. Para muchas de estas personas, que por lo general son –francamente- frustrados y acomplejados, todos los que nos dedicamos al servicio público somos corruptos, todos robamos, todos mentimos, y todos merecemos morir en la hoguera.

Me molesta, y más que nada me entristece, cuando una persona dice de otra, a manera de crítica e incluso menospreciando: “el o ella siempre ha vivido de gobierno”.

A las personas que dicen este tipo de comentarios, hoy les comento. En primer lugar, es necesario tener en mente que nuestra bella Ciudad Victoria es capital de un Estado muy productivo y privilegiado como lo es Tamaulipas; por tanto, obligadamente, la mayoría de las fuentes de trabajo son directamente de alguno de los poderes -legislativo, ejecutivo o judicial- u órganos de gobierno –municipal, estatal o federal-. Y, del resto de los empleos, muchos se generan indirectamente por las mismas fuentes.

En segundo término, a quienes piensan así, he de recordarles que un trabajo en el servicio público es exactamente igual de honrado y valioso que uno en el servicio privado, por la sencilla razón de que el capital humano, es el mismo.

¿Por qué es que cuando un administrador, contador omercadólogo trabaja toda su vida para una misma empresa se le aplaude y se le premia? Porque se reconoce su lealtad, su trayectoria y su compromiso. Lo mismo sucede con quienes trabajan para gobierno muchos años, se entregan al servicio, hacen una carrera.

Criticar a alguien porque “siempre ha vivido a costas de gobierno”, es tan absurdo como decir que alguien que ha trabajado por décadas para un negocio en particular siempre ha vivido a expensas de éste. No tiene sentido. Los servidores públicos, al igual que los empleados de empresas privadas, vivimos del producto de nuestro trabajo y esfuerzo diario, no del dueño del negocio o de la oficina. La próxima vez que quieras criticar a un funcionario de gobierno que por años ha mantenido su trabajo, pregúntate,¿por qué no criticas a un empresario que por años ha sido gerente o superintendente del mismo lugar?

Tal vez debemos los ciudadanos ver más la persona, y menos el puesto. Tal vez sería buena recordar que todos somos iguales. Todos los que vamos con gusto a nuestros trabajos cada mañana, vamos con la misma convicción y deseo de servir, porque los seres humanos vinimos al mundo al servir- desde donde estemos y con el jefe o patrón que nos toque. Igual emprenden los negociantes particulares que los trabajadores de gobierno que crean nuevos planes y proyectos, con la misma mira, ayudar a aquellos a quienes va destinado el negocio o programa de que se trate.

En tercer lugar y por último, algo que ya sabemos. El puesto –en el sector que sea- no hace a la persona, la persona hace al puesto. Corruptos, mentirosos y gente sinescrúpulos, hay en todos lados. Asimismo, gente honesta y trabajadora, puedes encontrar en cualquier lugar –y en mayor cantidad. Si has de hacer una crítica, que sea productiva. Enfócate en lo positivo, y siempre pa´delante.

Marcia Benavides Villafranca

Nací y crecí en Ciudad Victoria. Creo que la familia es primero, que todo tiene una razón de ser, y me esfuerzo por encontrar siempre el lado positivo de las cosas.

De profesión, soy abogada egresada de la Universidad La Salle en esta ciudad. Por convicción, escribo con la misión de promover el desarrollo personal, la inteligencia emocional y el optimismo, bajo el lema que aprendí de mi abuelita, ¡siempre pa´delante!.

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