Reflexiones Victorenses

¿Por qué a las mujeres nos gustan cabrones?

Publicado el 08 de diciembre de 2014

¿A cuántos hombres no les ha pasado? Se desviven por conquistar a la chava que les gusta: le dejan claro que quieren algo serio con ella, le regalan flores, la invitan a cenar, le mandan el mensaje mañanero de buenos días, sin falta cada día… y la chava en cuestión, adivinaste: lo batea por el otro tipo que no la ha tratado ni la mitad de bien que él. El romántico se queda: ¡¿Cómo?! ¡¿No que a las mujeres les gustaban los detalles?! ¡Inocente! Pero no voy a escribir hoy para el punto de vista de él -aunque espero que también le sirva-, sino para el tuyo. Esa mujer que eligió eres tú.

Ni tu entiendes por qué, en tu sano juicio, te atrae tanto un cabrón que ni te habla cuando dice que lo va a hacer, ni sabes si de verdad le interesas, pero sí sabes que él le interesa a varias y que probablemente esté hablando con todas ellas mientras tú piensas cómo hacerle para que te escoja a ti. Éste, es el sujeto que incluso si se convierte en tu novio, seguirá haciéndote dudar si habla con alguien más cuando cuelga contigo. Y no obstante, lo prefieres por encima del chavo lindo, el caballeroso, el que sí te llama a la hora que dice que lo hará y que te deja claro que sólo le interesas tú. ¿Quién nos entiende? Dice el dicho: “A las mujeres hay que tratarlas bien porque si no se enamoran.”

¿POR QUÉ SUCEDE?

A mi amiga María le acaba de pasar, me mandó un mensaje y me sugirió que tocara el tema así que aquí estoy escribiéndoles de lo que al 99% de nosotras nos ha pasado. (Como siempre, gracias amiga por la sugerencia). María y yo coincidimos en que no es nada nuevo, todas las mujeres hemos experimentado atracción por ese tipo de jóvenes. Lo que yo no sabía es que, de hecho, para pesar de los chavos “buenos”, está demostrado que es así. A las mujeres nos gustan los patanes. Pero si ya conocemos el tipo y sabemos que son rompecorazones, ¿por qué nos atraen?.

Hay muchas opiniones. Hay quien concluyó que es hormonal, y hasta habló de que cuando estamos ovulando nos sentimos más atraídas hacia hombres “dominantes”. También hay resultados que indican que las mujeres encontramos como rasgos más atractivos una leve sonrisa, como muestra de orgullo (osea un tipo medio sangrón), a diferencia de los hombres que prefieren a las mujeres que sonríen más. Por otro lado, está el criterio de que tienen mucho qué ver tus intensiones y lo que buscas en la persona del otro sexo; ¿quieres una aventura o una relación? De manera similar, dicen que los hombres prefieren mujeres con rasgos femeninos más atractivos, pero esto sólo aplica para una relación a corto plazo.

LA NETA

Fuera de estudios científicos, la neta es que no necesitamos ser expertas en psicología para aceptar el hecho de que a todas nos ha atraído el tipo de hombres, que yo más bien les llamaría niños o chavos, mejor identificados como players: ese sujeto que se sabe guapo, que puede enamorar a casi cualquier chava y que nunca sabes qué estará pensando, el que te busca apenas a las 10 de la noche para saber dónde andas y ver si se ven, y con el que terminas amaneciéndote porque no te quieres meter a tu casa y dejar de verlo, pues sabes que al día siguiente no habrá noticia de él.

No tiene mucha ciencia. En realidad tiene bastante lógica. Cuando sentimos que tenemos a alguien seguro, automáticamente se acaba el encanto por estar adivinando si llamará, si lo veremos, si algún día lo podremos besar. Esto sucede generalmente en los tempranos veintes, en la adolescencia. Pero ojo: no debemos confundirnos. Lo que nos enloquece aquí, no es en realidad ESE chavo, es todo el conjunto de emociones que nos provoca su tipo; la incertidumbre, las mariposas en el estómago, el estar fantaseando si al final te va a pelar o no, y por supuesto, que (según tú) está guapísimo. Y todo eso está padre y disfrutable –mientras no te claves! Él nunca va a madurar, nunca va a cambiar (ciertamente no lo vas a cambiar tú), y nunca te va a amar. Si llegas a ser su novia, es el chavo que un buen día te dice “-No eres tú, soy yo, eres mucho para mí…”. Enamoran, sí, pero el enamoramiento (también demostrado) dura aproximádamente seis meses.

¿ENTONCES QUÉ HACER?

Afortunadamente para nosotras (y para los hombres “buenos”), este estúpido aprendizaje que nos pasa, es eso, pasajero.

Así que, querida María, no te atormentes si ahorita te sientes confundida, no eres la única, y no tienes nada de qué preocuparte, pues si bien ahorita puede llamarte la atención el patán y “aburrirte” el caballero; esto es así sólo porque estás en una etapa de tu vida en la que lo más probable es que tú tampoco tengas todavía muy definido lo que quieres y no estés lista para una relación. Y no es para que te frustres, simplemente es así y un montón de estudios lo confirman: la mujer experimenta esta lección porque es su naturaleza… tal vez para ayudarnos a escoger correctamente al hombre de nuestra vida, quizá es el propio proceso de niña a mujer. No sé.

Lo que sí sé, es que con el tiempo y la experiencia, sin embargo, te darás cuenta de que el player no es el tipo de masculino que realmente quieres para novio… ¡mucho menos para esposo y padre de tus hijos! Puede ser que el tipo te siga “moviendo el tapete” por un rato, pero en el momento preciso en que estés preparada para un compromiso, ese que antes te intrigaba, te tenía pegada en el celular esperando un mensaje o un méndigo like en tuInstagram y te hacía sentir que te ibas a derretir, créeme, te parecerá 100 veces más aburrido y predecible que el hombre que -ahora puedes ver- en realidad te llama la atención para la vida, ese que a las 11 a.m. ya se está cerciorardo de que te verá, el que tú te mereces. Entonces es cuando comprenderás que, en efecto, no eras tú, y que sí eres mucho para aquel wey. Te prometo, entenderás finalmente el sentido de esa frase que dice: “Un día encontrarás al hombre indicado y comprenderás por qué no funcionó con nadie más.”

Como siempre, gracias por leerme!

Siempre pa´delante!

Marcia Benavides Villafranca

Nací y crecí en Ciudad Victoria. Creo que la familia es primero, que todo tiene una razón de ser, y me esfuerzo por encontrar siempre el lado positivo de las cosas.

De profesión, soy abogada egresada de la Universidad La Salle en esta ciudad. Por convicción, escribo con la misión de promover el desarrollo personal, la inteligencia emocional y el optimismo, bajo el lema que aprendí de mi abuelita, ¡siempre pa´delante!.

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