Reflexiones Victorenses

Porque no quiero ser la mujer maravilla

Publicado el 17 de marzo de 2015

Hoy en día la mayoría de las mujeres a diario nos quitamos la pijama, brincamos a la regadera y al tiempo que arreglamos niños, nos ponemos el maquillaje y el outfit para la oficina, por las tardes (con muchacha o sin muchacha que nos ayude con la limpieza) recogemos un poco la casa (con ropa deportiva), pues tenemos la esperanza de, en algún momento, llegar al gym, salir a correr o hacer algo de ejercicio en casa, pero sin cansarnos mucho porque queremos guardar energía para las “actividades matrimoniales”, y bueno, si también toca la salida semanal con las amigas o alguna reunión familiar, ¡qué mejor!

¿Es pesado? ¡Claro! A veces ni tú misma entiendes de dónde obtienes tanta energía si a veces ni comes bien, pero toda la corredera, el esfuerzo, la cierta renuncia a ti misma que viene de la mano con poner como prioridad a tu esposo y tu familia, todo eso vale la pena porque en primer lugar sabes que cuando Dios te hizo mujer te dio el poder para eso y más, y en segundo porque al final del día, te sientes satisfecha, completa, fregona, te sientes la mujer maravilla! Y eso, estarán de acuerdo conmigo, se siente fabuloso.

En mi opinión, lo malo es cuando queremos dejar de ser humanas y queremos actuar como Robotina 24/7, y nos olvidamos de nosotras mismas y nuestras necesidades. Si Dios creó el mundo en seis días y el séptimo descansó, estoy bastante segura de que tú y yo también necesitamos descansar.

Amigas, como ustedes saben soy una feliz promotora de optimismo. La verdad es que sí, poco a poco, he hecho un hábito el pensar todos los días cosas positivas y procuro no quejarme. Pero como persona que soy, no porque sea positiva y me guste andar de buen humor la mayor parte del tiempo posible, dejo de sentir algunas dificultades de repente, o dejo de cansarme. Somos humanas, mis estimadas.

Más de una vez he escuchado frases del estilo de “…me encanta mi trabajo y amo a mi esposo y a mi hijos y haría cualquier cosa por ellos, ¡pero a veces quisiera huir a una isla desierta sólo con mi bikini, una revista y una margarita!, y la verdad es que me identifico totalmente. No es fácil, pero te digo algo, he aprendido que la mejor manera de ser la mejor mujer/esposa/mamá/profesionista/etc que puedo ser, es aceptando que no soy la Mujer Maravilla, ni quiero serlo, porque si lo fuera lo más seguro es que dejaría de sentir mi sensibilidad, perdería mi esencia.

Soy una luchadora, sí. En mi naturaleza de mujer, igual que tú, soy multifacética, todóloga, invencible, sí. Pero no soy perfecta. A veces necesito un break. Y cuando eso sucede, me lo doy felizmente y no pasa absolutamente-nada. Un descanso no quiere decir abandonar ni tus sueños, ni tus responsabilidades, ni te hace mala madre o mala esposa. Es más, me atrevería a decir que necesitas de ese descanso de vez en cuando, en orden de cargarte de energía nuevamente y continuar con los distintos roles que estés desempeñando.

Para mí, la clave es asumir todos mis roles con muchísimo amor y alegría y consciente de que no estoy sola, hay alguien superior que me conoce desde antes de que naciera y que por ello me confió todo lo que tengo, porque sabe mejor que yo misma de lo que soy capaz, y está siempre cuidándome y guiándome.

PRÁCTICA SUGERIDA

Cuando te canses, ofrece ese cansancio por la gente que amas. Trata de valorar y sentirte agradecida pues, si tienes mucho qué hacer, es porque tienes otras personas de quién cuidar, a quién amar, por quién luchar y salir adelante y ser mejor mujer todos los días. Y date tu espacio, tu merecido descanso, consiéntete. Acuérdate que si tú estás bien, tu familia estará bien. *El descanso puede ir desde 5 minutos diarios de oración o meditación, una hora de ejercicio, un masaje, etcétera, sólo tú sabes lo que necesitas; dátelo.

Mientras tanto, yo estoy aquí para hacerlo contigo y recordarte lo fabulosa que eres. ¿Tienes algún tip o consejo para otras mujeres maravillosas? ¿qué has hecho cuando te has sentido abrumada por tus múltiples ocupaciones? Platícame en los comentarios abajo y no olvides compartir a tus amigas si te gustó esta entrada.

Marcia Benavides Villafranca

Nací y crecí en Ciudad Victoria. Creo que la familia es primero, que todo tiene una razón de ser, y me esfuerzo por encontrar siempre el lado positivo de las cosas.

De profesión, soy abogada egresada de la Universidad La Salle en esta ciudad. Por convicción, escribo con la misión de promover el desarrollo personal, la inteligencia emocional y el optimismo, bajo el lema que aprendí de mi abuelita, ¡siempre pa´delante!.

Sígueme en www.marciabenavides.com