Béisbol

El Sultán del Batazo

Publicado el 13 de febrero de 2014
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Después de una larga espera, por fin inicia el campamento de primavera. Empiezan a llegar los peloteros y el diamante vuelve a brillar con todo su esplendor. El Spring Training es solo la botanita del gran platillo, el playball de MLB es hasta la última semana de marzo. Pero, por lo menos ya tenemos actividad en las mayores desde esta misma semana. Mientras tanto, les platico una historia.

En febrero de 1895 nació en Baltimore un pequeño al que llamaron George Herman. Creció en un ambiente muy complicado, sus padres atendían una taberna por lo que lo dejaban sólo y se volvió un chico problema. Sin más alternativas, los papás de George decidieron abandonarlo en un orfanato cuando sólo tenía siete años de edad. El reformatorio/orfanato St. Mary´s tuvo que ser, irremediablemente, el hogar del niño. Siempre fue muy difícil hacer que el abandonado obedeciera las reglas, calificado de incorregible el muchacho se refugió en el béisbol.

No sabía hacer nada más que jugar pelota. A la edad de 20 años, un visor de los Orioles visitó St. Mary´s y convenció a los encargados del orfanato de llevarse al talentoso, pero muy indisciplinado joven. Era un estupendo pitcher y mejor bateador, duró cinco mesecitos en el equipo de Baltimore y los Red Sox de Boston, lo adquirieron. Por cierto, el visor de Orioles que lo reclutó se llamaba Jack Dunn y todos lo molestaban porque cuidaba mucho a este muchacho que fue su descubrimiento y por esa razón al jovencito le apodaron el “babe” de Dunn.

En 1914 un desarrapado gordito de nombre George H. Ruth llegó a Boston, el sólo hacía lo que sabía. Pichaba y bateaba, no más. Para 1916 era la adoración de todo Massachusetts, ese año lanzó el cuarto juego de la Serie Mundial y lo ganó. En 1918 lanzó en el primero y en el cuarto juego del clásico de otoño y también salió vencedor en ambos. Total, entre 1914 y 1919 ganó tres series mundiales, dos títulos de campeón jonronero y obtuvo un récord que duró 43 años, como pitcher en serie mundial no admitió carrera en 29 entradas y dos tercios consecutivas.

Hasta aquí, podemos decir que al niño problema le fue bien, pero aún falta. Y sí, estamos hablando de Babe Ruth. También fue un excepcional pitcher.

En el año de 1920 llega a los Yankees de Nueva York en lo que en aquél momento fue la transacción más cara del deporte y también la más polémica y todo se resume así. Ruth era un fenómeno en el diamante y el dueño de los Red Sox, Harry Frazee, necesitaba dinero. Cien mil dólares fue lo que pagó el equipo de Nueva York para que el propietario de Boston saliera de deudas, pero perdiera a uno de los mejores peloteros de todos los tiempos. Obviamente a la afición no le gustó.

Llegar a Yankees significó que la leyenda de Babe se empezaba a escribir, pero que los problemas personales de George fueran en aumento. El ser humano perdió a su esposa, se volvió adicto al alcohol, al tabaco y a las fiestas. La indisciplina era su sello distintivo, pero los Yankees lo aguantaban por lo que hizo el pelotero.

Como jugador de Yankees, de 1920 a 1934, ganó 10 veces el título de jonrones, cinco el de carreras producidas, un premio al jugador más valioso y cuatro series mundiales.

Los números de Babe Ruth en su carrera son simplemente asombrosos. En 22 años de carrera en el diamante, el bambino pegó 714 cuadrangulares, 2,873 imparables, 2,213 impulsadas y tuvo un promedio de bateo de .342 y esto lo llevó a conseguir 12 títulos de vuela cercas, seis de carreras producidas y está dentro de los mejores bateadores en la historia de MLB. Lo maravilloso es que como pitcher sus números son también muy buenos, le apuesto que usted no sabía que el sultán del batazo tiene el récord de por vida de más blanqueadas en partido completo en una sola temporada; en 1916 logró nueve “shutouts” y no sólo eso, en esa misma temporada obtuvo el reconocimiento de menos carreras recibidas por partido (1.75).

El comportamiento del bambino fuera del diamante no le permitió concretar su verdadero sueño. George soñaba con algún día ser manager de un equipo de grandes ligas. Sus constantes adicciones y la marcada indisciplina jamás permitieron que algún dueño confiara en él para manejar a un grupo de personas sabiendo que no podía manejarse a él mismo. Ruth tuvo dos esposas, una hija y siempre un vacío que lograba cubrir con el béisbol.

Babe falleció el 16 de agosto de 1948 víctima del cáncer de garganta. El número 3 que utilizaba en la espalda fue retirado en el equipo de los bombarderos del Bronx. Tendremos que recordar a este enorme referente del béisbol como uno de los mejores que han pisado la gran carpa. Atrevido, imprudente y genio del juego. Un verdadero guardián del diamante.

Aquí, desde el sillón, rogamos por ver jugadores que amen tanto al juego como aquél niño de Baltimore que fue abandonado por sus padres y encontró refugio en el béisbol.

Alejandro Nicolás Peña Salazar

Apasionado del béisbol, seguidor incansable de toda la actividad de la pelota en el mundo, aficionado de los Phillies. Fanático de las grandes atrapadas y los cerrados duelos de pitcheo, creyente del juego limpio y del talento natural. Creador y editor de www.desdeelsillon.mx ; analista, columnista y comentarista del rey de los deportes. Orgulloso de haber nacido en Ciudad Victoria con el juego en la sangre y con el deseo de impulsar a las nuevas generaciones a que conozcan la magia que surge del diamante.