Gastronomía

Los 7 mandamientos para distinguir un buen café de uno malísimo.

Publicado el 27 de diciembre de 2016
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“Un café que sabe siempre igual es aburridisímo. Te lo tomas para despertarte, pero no para disfrutar”
1. Un buen café se toma sin azúcar

El café, que es la semilla de un fruto parecido a la cereza, ya tiene sus propios azúcares. Y se desarrollan en forma de sabores más o menos dulces según factores como la altitud, la exposición al sol. Pero también del molido y del tostado, que determinan en un 40% si al primer sorbo te sabrá a goma quemada y querrás vaciar el azucarero en tu taza.

2. Un buen café mejora incluso cuando se enfría

Normalmente detrás de un café con una temepratura muy elevada se esconde un café de mala calidad. “Cuando está muy caliente, no se percibe bien a qué sabe. Pero cuando está frío, si está malo, siempre sabe fatal”. Defienden el café de filtro, más largo y menos denso, pero con una variedad de sabores que sorprende si lo pruebas por primera vez.

3. Un buen café no se compra en el supermercado

“Si quieres comprar un buen café, ve a un tostador. Si quieres beber un buen café, que lo prepare un barista”, asegura. Un buen barista te asegura que el café se ha tostado y molido recientemente y preserva todos sus aromas. “Una vez molido, el café empieza a perder sus aromas y al cabo de las horas la calidad de la taza será de hasta un 30% menos”.

4. Un buen café es un poco más caro

Un barista se tomará el tiempo necesario para preparar cada café tal y como es debido. Al final, sabrá explicarte las particularidades porque conocerá bien su producto y sabrá tratarlo con esmero porque tiene las máquinas adecuadas que extraen el café con gran precisión, controlando al milímetro factores clave como la temperatura y la presión.

5. Un buen café no se puede concentrar en una cápsula

En las cápsulas hay unos 5 gramos de café, insuficientes para lograr una extracción decente. “Ahí hay algo de café más aditivos para potenciar el sabor y compensar que hace meses que está molido. Y de paso hacen que siempre sepa igual”.

6. Un buen café se logra con café de especialidad

“Tenemos contacto directo con el productor y sabemos exactamente dónde lo produce y cuáles son las condiciones de la parcela”. Además, el comercio directo apoya a la economía local para hacerla menos dependiente de la producción industrial a gran escala.

7. Un buen café no siempre sabe igual

El café tiene que recolectarse a mano para asegurar la madurez. Hay que venderlo sin mezclar granos de distintas procedencias, algo que sí hacen las grandes empresas, que luego los tuestan demasiado para unificar su sabor.

“Un café que sabe siempre igual, es aburridísimo. Te lo tomas para despertarte, pero no para disfrutar. Comencemos a disfrutar del café, porque es un lujo”, termina la barista.

vía playgroundmag.net

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