Acá por la Sierra Madre

LA CARGA DE (NO) GOBERNAR

Publicado el 25 de octubre de 2016
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El ejercicio del poder público es una tarea compleja, llena de variables independientes y de escenarios especiales que se distinguen unos de otros y lo convierten en una actividad, en principio honorable y noble, en una pesada y estresante para quien la lleva en hombros.
Las mujeres y hombres que tienen en sus manos la responsabilidad de decidir por los demás o de emprender tareas que inciden en la vida de todos, enfrentan diariamente encrucijadas que ponen su capacidad e inteligencia a prueba.

En el cumplimiento del servicio público y en el quehacer político, la velocidad de la vida misma arrojan el deber de tomar decisiones de “bote pronto” que llegan a confundirse con aquellas que se hacen “al ahí se va”.
Sostengo que en la mayoría de los casos, quien toma una decisión de interés público no lo hace buscando equivocarse.
Sin embargo, aunque decidir no es incorrecto, pues si hay algo equiparable al abuso del poder es su falta de ejercicio, el infortunio nace cuando ante los efectos negativos de una decisión, éstos no se valoren con exactitud o ni siquiera sean percibidos por el personaje en cuestión.
No ver esas consecuencias dañinas, sobre todo cuando se tienen elementos objetivos para medirlos como indicadores de seguridad pública o estudios de percepción, pueden convertir a un político popular en el personaje más repudiado.

Por el contrario, el reconocimiento, aunque sea tácito, de los errores, hace fuerte a la mujer u hombre que se auto enmienda la plana.
Un denominador común de la opinión pública consiste en mencionar la “crisis de las instituciones”, la cual se ha alcanzado, en parte, por la carencia de humildad de una clase política, de todos los colores, alejada del sentir de las masas e interesada únicamente en la siguiente vitrina electoral.

Se han tenido oportunidades para heredar un escenario político-electoral favorable, que permita a los gobernantes en turno tomar decisiones de Estado y evitar que la visión miope de “es año electoral” esté por encima de lo que es mejor para todos.
Vivir con las decisiones que causan un perjuicio general debe ser difícil. Despertar todos los días sin haberlo hecho, debe ser mucho peor.

A ojo de buen cubero
Vuelve The Walking Dead.
Twitter: @adalberto_gm
Email: adalbertoguevaramontemayor@gmail.com

Adalberto Guevara Montemayor

Abogado y autor de la columna “Acá por la sierra madre” que se publica en Epicentro y Sondeo, leo muy poco para lo que me gusta, izquierda moderada, pambolero, agricultor frustrado, litigante en reposo, activista de las causas que me mueven. Que viva Ciudad Victoria y que viva Tamaulipas con sus alegres huapangos y sus mujeres bonitas.