Opinión Del Experto Nacional

Creciendo al 4%

Publicado el 05 de febrero de 2019

 

Creciendo al 4%

Opinión del Experto Nacional por Ricardo Alexander M.

Durante su campaña por la Presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador fue muy crítico por los bajos niveles de crecimiento del Producto Interno Bruto de México, que alcanzó apenas un promedio de 2% en los últimos 30 años, por lo que prometió que durante su mandato se estaría creciendo a tasas anuales de, por lo menos, 4 por ciento. A tan sólo dos meses del comienzo de la administración federal —aunque parecen más—, existen varios signos, que se materializan como mensajes, estrategias y políticas públicas, que muestran como una tarea titánica lograr esa meta en el corto, mediano e, incluso, largo plazo.

En primer lugar, manda un mal mensaje a los grandes capitales, el desconocer, sin ninguna razón clara, los acuerdos asumidos por gobiernos anteriores en materia de inversión, así como tomar decisiones fundamentales por medio de “consultas populares” que no cumplen ningún rigor metodológico y están fuera de ley; no por nada el peso sufrió duros golpes después de que éstas se llevaron a cabo.

Asimismo, manda un mensaje negativo desacreditar a las calificadoras que cuentan con prestigio internacional, como es Fitch Ratings, a la que el Presidente acaba de tachar de hipócrita y cómplice de saqueos, y que lo único que busca es desprestigiar al gobierno, que tiene “autoridad moral”.

Por otro lado, algunas estrategias que está siguiendo el equipo del presidente López Obrador en diversas áreas tampoco generan un campo fértil para la economía. En materia de seguridad existe más confusión que hace seis meses con la llamada Guardia Nacional, y los números de homicidios siguen en un claro ascenso, lo que dificultará que Alfonso Durazo, secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, cumpla su promesa de reducir entre 30 y 50 por ciento los homicidios dolosos en tres años.

Tampoco es claro lo que se está buscando con la estrategia contra el huachicoleo, que si bien resulta necesaria, parece que no tiene ni pies ni cabeza. Con prácticamente ningún detenido, los únicos resultados tangibles que ha tenido es que se ha paralizado temporalmente la economía de regiones enteras, al no tener cómo transportar bienes ni personas.

Además, la estrategia del Gobierno Federal con la CNTE, que ha mantenido cerradas durante casi tres semanas las vías ferroviarias en Michoacán, como una forma de extorsión, ha generado pérdidas de miles de millones de pesos a sectores fundamentales para México, como es el automotriz.

Finalmente, también algunas políticas públicas que impulsa el Gobierno Federal han demostrado que minan el crecimiento económico de un país, como es el aumento desmedido en el gasto en programas sociales asistenciales, que en el corto plazo ayuda a los beneficiarios, pero termina convirtiéndose en gasto corriente —más de millón y medio de personas están en el padrón “para el bienestar”—, o el programa de precios de garantía a granos básicos, que durante el sexenio de Carlos Salinas probó ser una mezcla para el desastre. A lo anterior, se suma el mal manejo que ha tenido la Secretaría del Trabajo, a cargo de Luisa María Alcalde, a la crisis sindical surgida por la creación de salarios mínimos diferenciados en la frontera, que derivó en el anuncio de que saldrán de Matamoros, Tamaulipas, por lo menos 15 maquiladoras, con la pérdida de más de 30 mil fuentes de trabajo.

Para rematar, la desaparición del Consejo de Promoción Turística de México pone en riesgo a la tercera fuente de ingresos nacionales y a nuestra posición como el 6º país más visitado del mundo, con las repercusiones económicas que eso conlleva.

Ya se pueden ver algunos efectos negativos de las medidas implementadas hasta la fecha. En comparación con el año anterior, en diciembre, la tasa de desempleo aumentó 3.6% y disminuyeron 0.8% las importaciones. También diversos analistas han ajustado a la baja la proyección de crecimiento económico de México para el 2019, incluyendo a Bank of America, de 2% a 1 por ciento.

Por lo anterior, resulta un sueño, o tal vez un engaño, el prometer un crecimiento de 4%, por lo menos durante la primera mitad del sexenio, y más si no se siembra lo que lo podría generar en un futuro cercano.

Ricardo Alexander

Maestro en administración pública por la Universidad de Harvard y profesor en la Universidad Panamericana. Colaborador en Excelsior. Twitter: @ralexandermp