Crónicas Políticas

Despluman los empresarios a Paloma Guillén

Publicado el 12 de julio de 2017

Movida por un falso pudor político, la Secretaria de Salud de Tamaulipas, la forastera Gloria Molina Gamboa, decidió rechazar un donativo de 400 mil pesos hecho por el Ayuntamiento de Río Bravo, para la compra de medicamentos para el Hospital General de esa ciudad.

Molina, que no conoce Tamaulipas ni a los tamaulipecos, está acorralada en su propia impericia, torpeza y negligencia, pues reconoce el problema del desabasto de medicamentos en la red estatal hospitalaria, pero no puede resolverla.

Cuando los periodistas y hasta las enfermeras le preguntan por la reanudación de insumos médicos, la funcionaria nativa de Chiapas titubea y fija plazos de uno, dos y hasta tres meses.

La funcionaria recién llegada a Tamaulipas tuvo la ocurrencia de descalificar a médicos, enfermeras y otros trabajadores de hospitales que han denunciado las graves carencias de los hospitales, con la acusación de que ellos actúan así en represalia porque les ha cancelado privilegios, canonjías y otras irregularidades.

También ha movido la médico Molina Gamboa los resortes del aparato judicial, para mandar encarcelar a empleados de hospitales con la acusación de que esconden medicamentos, pese a que no se trata de un delito grave o comprobado.

El viernes, el presidente municipal de Río Bravo, Juan Diego Guajardo Anzaldúa, anunció en conferencia de prensa, flanqueado por síndicos y regidores, que tomaron la decisión de donar 400 mil pesos producto de ahorros internos, para aliviar penurias del Hospital General de esa ciudad.

Dijo que el Ayuntamiento hizo un esfuerzo para contribuir con esa cantidad, a la solución del desabasto de medicamentos e insumos, pues el problema afecta a pacientes que buscan allí alivio para sus enfermedades.

El cuerpo edilicio entregó ese mismo día, en las instalaciones del Hospital General, el cheque que ampara esa cantidad de dinero, y la directora médica de la institución agradeció el gesto de desprendimiento del gobierno municipal.

Sin embargo, la Secretaria de Salud Gloria Molina Gamboa decidió que era impropio aceptar el donativo, por cualquier pretexto, pero lo cierto es que el rechazo es porque se trata de un gobierno riobravense del PRI-Verde, y ella trabaja para un gobierno del PAN.

Estimamos que la forastera no tiene derecho a impedir que por escrúpulos políticos condene a los pacientes del Hospital General de Río Bravo, a seguir careciendo de suficientes medicamentos para el alivio de sus males.

El dinero no tiene olores ni colores partidistas y es cierto que no compra la salud, pero la acerca mucho a los pacientes.

Para colmos, las lluvias están haciendo proliferar los casos de dengue y zika, especialmente en Ciudad Victoria y podría acelerar una solución extrema a este problema, para que se justifique el dicho del Gobernador Cabeza de Vaca, que puede equivocarse al extender un nombramiento, pero no cuando lo cancela.

Versiones de prensa hablan del descubrimiento de un nuevo desfalco en el sector salud durante el gobierno de Egidio Torre Cantú, éste por 55 millones de pesos, perpetrado en el Seguro Popular.

Se trata de un reclamo de la Auditoría Superior de la Federación, por haberse manejado irregularmente esa fortuna, imputable a maquinaciones que rayan en la delincuencia.

Sigue pendiente una declaración del médico Norberto Treviño García Manzo, pues si bien no fue responsable de los manejos financieros de la dependencia en el sexenio anterior, sí le alcanza responsabilidad social por haber rebotado esos desfalcos, en la cantidad y la calidad de los servicios médicos proporcionados.

Y fíjese el lector, qué curioso que no solo fallen los suministros de insumo en el sector salud, pues también hay problemas de abastos de otros materiales en una diversidad de dependencias.

En Reynosa, el jefe de la Oficina Fiscal, un magnate farmacéutico de nombre Raúl López, reveló que han recaudado el equivalente a la expedición de 3,500 licencias para conducir auto-motores, pero no han elaborado los documentos.

Es que no les han surtido desde Ciudad Victoria, de materiales de impresión, para tomar las fotografías y hacer las licencias o credenciales.

En otros temas, el presidente municipal de Nuevo Laredo Enrique Rivas Cuéllar hizo una evaluación de casi diez meses de administración municipal y se ufanó de haber cumplido las metas propuestas, sin dejar de reconocer que faltan cosas por hacer, recorrer y mejorar.

Particularmente complace al jefe del Cabildo, haber podido canalizar apoyos a 107 escuelas a través del programa “Mi escuela digna y moderna”, así como consolidar un estilo de gobierno caracterizado por la congruencia.

Nuevo Laredo tiene ahora un nuevo rostro urbano, así como una proyección industrial notable por las nuevas empresas y negocios que se están estableciendo allí, para aprovechar las oportunidades de crecimiento y prosperidad.

Rivas Cuéllar enumeró algunas de las obras contempladas en el programa 2017, por un monto global por mil trescientos millones de pesos, así como inversiones federales que también significan un jalón en la prosperidad de Nuevo Laredo.

Dijo Enrique que la cercanía con la gente a través de programas que lo llevan de su oficina a las colonias, es muy gratificante porque se establece una interlocución a través de la cual, los vecinos apuntan el rumbo que quieren que tome el gobierno municipal.

En Tampico ocurre algo parecido pero con una variante: la presidenta municipal jaiba Magdalena Peraza Guerra es obligada, empujada, presionada, para que haga las cosas, como acaba de ocurrir con la destitución del director vial, Miguel Angel Santiago.

Activistas sociales habían denunciado las corruptelas del mal servidor público pero no surtían efecto porque contaba con el apoyo de Magdalena Peraza Guerra. Fue necesario que se lo recriminaran públicamente, en una sesión de Cabildo, para que la edil diera su brazo a torcer.

Peraza Guerra hasta anuncia una purga en la dependencia, para sanearla.

Otra política tampiqueña decepcionante, Paloma Guillén Vicente, diputada federal, acaba de ser declarada como enemiga de los empresarios tamaulipecos, por negarse a apoyar la propuesta de la FECANACO de conseguir permiso para repeler a balazos a delincuentes.

La Federación de Cámaras de Comercio de Tamaulipas está harta de los ataques que sufren en sus casas, negocios y ranchos, ante la impotencia del gobierno, y por eso promoverá reformas al código penal que no criminalice que se ataque a balazos a delincuentes.

Anda muy mal la señora Paloma, pues el Congreso de la Unión acaba de aprobar una reforma penal que permite que ante la intromisión de intrusos el morador pueda defenderse sin ser procesado penalmente.

La propuesta fue aprobada por unanimidad de votos y autoriza que en el caso de algún asalto o robo con violencia, la víctima podrá golpear, herir, incluso matar al delincuente y estará amparado por la ley.

Esta legítima defensa aplica empero sólo en casos de ataques a domicilios y no en negocios, automóviles, aunque más adelante puedan incluirse. El domicilio incluye patio, jardín, azotea, bardas.

Paloma es abogada, ex Procuradora General de Justicia en Tamaulipas, pero le falta sensibilidad y estar al pendiente de lo que se aprueba en el Congreso de la Unión, de la que ella forma parte. Cobra allí, al menos.

Ciudad Victoria sigue bañada en sangre. Ocurrió ayer otra ejecución a domicilio, en la colonia Treviño Zapata. Y siguen desaparecidas dos niñas, de 14 y 16 años, primas, que andaban de paseo el domingo en Libre 17, convertido por el Ayuntamiento en un tianguis de vendedores de casas.

En Camargo hubo otra tragedia, cuando cuatro delincuentes perseguidos por fuerzas federales, chocaron contra una camioneta. Todos murieron, incluido el chofer de la unidad, inocente.

Hoy es día del Abogado.

Correo electrónico: albertoguerra65@hotmail.com

Alberto Guerra Salazar

Autor de la columna crónicas políticas en diversos medios de comunicación en el Estado. Propietario de la Agencia de Noticias ASI