Crónicas Políticas

El síndrome de López Portillo.

Publicado el 28 de noviembre de 2016

Chihuahua también inauguró gobierno estatal, panista, el 4 de octubre, aunque a diferencia de Tamaulipas, el Gobernador, Javier Corral, periodista y abogado, mantiene un ritmo de trabajo frenético y hoy mismo instalará en la Ciudad de México, por instrucción del Presidente Enrique Peña Nieto, una mesa de diálogo.
Igual que Tamaulipas, el Gobernador anterior, priista, César Duarte, dejó un tiradero caracterizado por el saqueo de recursos económicos, obras fraudulentas, una deuda impagable, facturas vencidas y un hoyo financiero por mil millones de pesos, que hace imposible cerrar el año fiscal, en diciembre.

Tras su triunfo electoral, Javier Corral se entrevistó con el Presidente Peña Nieto, pero no sólo para tomarse la foto del recuerdo, sino para plantearle con crudeza la corrupción imperante con Duarte en Chihuahua, y la necesidad de un rescate financiero.
El mandatario chihuahuense es de esos panistas sin pelos en la lengua, que no se anda por las ramas y en su pedido de ayuda dejó claro que no están implorando limosnas, sino una acción corresponsable y equiparable a la permisibilidad del Gobierno Federal, que hizo posible que Duarte se despachara con la cuchara grande.
Corral interpreta como un buen signo que Peña Nieto lo invitara a instalar hoy una mesa de diálogo en la Ciudad de México, para entablar negociaciones que conduzcan a una acción concreta de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

Mientras tanto, el gobierno de Chihuahua incorporó a su página web una información que hace honor a la transparencia y rendición de cuentas, con datos completos de los convenios de publicidad que tiene suscritos con medios de comunicación.
Aparecen los nombres de los medios contratados y los montos que se pagan mensualmente, sentando un precedente en el país, pues se trata de información que generalmente se maneja como secreto de Estado, vergonzante o ilegal, y se oculta.

El tema es pertinente porque el nuevo gobierno de Tamaulipas, panista, canceló unilateralmente los convenios de publicidad que tenían vigencia hasta diciembre, porque el presupuesto gubernamental autorizado por el Congreso local así lo establece, al disponer las partidas correspondientes para cubrir esas necesidades hasta el fin de año.
Los dos últimos Gobernadores, priistas, Eugenio Hernández Flores y Egidio Torre Cantú, desdeñaron el manejo de prensa y no se preocuparon por instaurar y respetar una política de comunicación social que permitiera una interlocución fluida y constante con los representantes de la Opinión Pública.
Ello dio lugar a opacidad en el manejo del recurso destinado a medios de comunicación, así como desviaciones que hicieron millonarios a los titulares del ramo, caso concreto de Guillermo Martínez García y a algunos de sus colaboradores.

A propósito del tema, esta anécdota es ilustrativa. Un ex presidente municipal de una ciudad fronteriza, hizo un enérgico y grosero reclamo a un periodista por estar publicando información relativa a denuncias de su sucesor sobre posibles irregularidades suyas en el manejo de recursos.
–“Te pagué tu convenio de publicidad, ¿Por qué me atacas ahora?”, preguntó enfurecido el ex presidente municipal. El periodista replicó calmadamente, que el convenio se cumplió puntualmente, en tiempo y forma, y en los términos pactados: difusión de actividades institucionales de su administración municipal. Fuera de ello, no había otra obligación.
No lo dijo expresamente, pero la aclaración corresponde a una de las premisas que Carlos Cantú Rosas, el viejo, mencionaba en sus mítines con trabajadores de empresas maquiladoras en Nuevo Laredo: “ustedes están vendiendo su fuerza de trabajo, no su conciencia”, cuando les decía que nada los obligaba a votar por el PRI.

Es que hay algunos compañeritos del oficio que publican inclusive con tono de reproche, que se escriba sobre las corruptelas que le atribuyen a Egidio Torre Cantú y a su pandilla sexenal, pues les resulta incongruente, ingrato o traidor, que antes no se insinuara siquiera que eran amantes del dinero ajeno.
La explicación es sencilla. Hablan por ellos mismos o las empresas que representan, porque asumen que los convenios de publicidad que cobraron en ese sexenio, los convierte en cómplices, tapaderas o defensores de Egidio y compañía. Asumían esos pagos como sobornos. Cada quien acepta las ataduras que mejor les adornen, y algunos y algunas hasta las presumen. Bien haya el oficio.

Nos hace recordar el paradigma de José López Portillo acuñado a propósito de la revista Proceso: “no pago para que me peguen”. El frívolo Presidente daba por descontado, que al autorizar la inserción de publicidad gubernamental, el periodista quedaba obligado a no publicar de sus errores en el ejercicio del poder.
Eso es un disparate. Informar del quehacer gubernamental es un mandato constitucional y por eso el Congreso de la Unión y los Congresos locales, aprueban anualmente partidas presupuestales para que se contraten y se paguen espacios en los medios de comunicación.

La chequera de la coordinación general de comunicación social del gobierno no otorga fuero, inmunidad, exención, intocabilidad, protección, blindaje, exoneración ni privilegios. El gobernante que no lo entienda así, necesita regresar a la escuela básica.
Caso de Manuel Cavazos Lerma, con un agravante: como no consiguió la sumisión de la prensa, aplicó en su sexenio una represión que llevó a periodistas y editores a la bancarrota, el exilio, la cárcel, la pérdida del medio. Por eso se le recuerda perennemente.

En Tamaulipas, el gobierno estatal, panista, no ha podido establecer, todavía, una comunicación institucional con funcionarios federales de alto nivel como los Secretarios de Gobernación y de Hacienda, o cuando menos no hay constancia gráfica de que haya ocurrido.
Mientras, los problemas se agudizan. En Reynosa, un estudiante universitario fue secuestrado y asesinado el fin de semana, y su cadáver abandonado en la vía pública. Por supuesto, la autoridad ministerial permanece en la luna.

En Ciudad Victoria, hubo la comparecencia de los ex Secretarios de Finanzas y de Administración del sexenio egidista, Jorge Ábrego Adame y Fernando Salinas Zambrano, pero no trascendió el calibre de sus aclaraciones ante la Contraloría gubernamental a cargo de Mario Soria Landero.
Algo suena bofo en estas comparecencias, como si se tratara de una función de lucha libre. El jefe de las finanzas debió ser requerido desde el principio, nomás para aclarar por qué estaban rechinando de limpias las arcas, es decir, sin un centavo adentro.

En temas amables, el presidente municipal de Matamoros, licenciado Jesús de la Garza Díaz del Guante, recibió en la Ciudad de México el Premio Nacional de Buen Gobierno Municipal, que otorga la Federación Nacional de Municipios de México.
El presidente de la FENAMM, Américo Zúñiga Martínez, hizo destacar en su mensaje, que el flamante presidente municipal de Matamoros consiguió en apenas 45 días de gestión, resolver un grave problema de contingencia sanitario y ambiental, con un programa emergente de recolección de basura.
Chuchín de la Garza Díaz del Guante recibió complacido el reconocimiento nacional, porque implica además que otras acciones del gobierno municipal de Matamoros son igualmente efectivas, certeras y funcionales, como el alumbrado público, la pavimentación y el bacheo.
Los miembros de la FENAMM felicitaron al jefe de la comuna de Matamoros y hasta le pidieron la receta, pues en ese corto lapso se consiguió aumentar la recolección de basura, de 180 toneladas diarias, a 590 toneladas, pero además, con una reducción en costos de operación de un 59 por ciento.
Correo electrónico: albertoguerra65@hotmail.com

Alberto Guerra Salazar

Autor de la columna crónicas políticas en diversos medios de comunicación en el Estado. Propietario de la Agencia de Noticias ASI