Crónicas Políticas

Hizo otra de la suyas Rickín Canayín

Publicado el 25 de junio de 2018

Balacearon la madrugada de ayer la Casa de Gobierno, hirieron a un policía y los agresores dejaron abandonada la camioneta con armamento y un narco-mensaje, pero el licenciado Francisco García Cabeza de Vaca participó horas después en un mitin de candidatos del PAN, en Jaumave.

Nadie querría ver a un Gobernador asustado, miedoso, escondido, pero tampoco es grato verlo expuesto a otro atentado, en un evento ajeno a su investidura constitucional, porque nada lo obliga a estar presente en un evento electoral de su partido.

No tiene siquiera la excusa o justificación de que participaba en un salvamento de damnificados por las lluvias en ciudades fronterizas, y que lo movió a exponer la vida una noble causa.

La frivolidad de la conducta del jefe del poder ejecutivo local en momentos tan delicados, robustece la versión de que puede tratarse de otro auto-atentado, como el que aseguran ocurrió con la balacera desatada contra la fachada del edificio estatal del PAN.

No lo sabemos con certeza, pero intuimos que debe haber un protocolo institucional que obligue a un funcionario de alto nivel a extremar la protección personal luego de que sea víctima de un ataque armado, como el ocurrido la madrugada del domingo, en la Casa de Gobierno.

Porque no se trata solo de Francisco García Cabeza de Vaca, sino del Gobernador Constitucional de Tamaulipas, cuya desaparición mortal por cualquier motivo, significaría un grave trastorno para el funcionamiento de la administración pública, por el complejo y costoso proceso de sustitución.

Pero además, la agresión a balazos contra la Casa de Gobierno es un macabro mensaje de los delincuentes, que desafía las capacidades de respuesta del ejecutivo, si ya no a favor de los ciudadanos, sí para proteger su propia integridad.

Las balas que alcanzaron el cuerpo del policía estatal (se dice que son dos los heridos) pueden interpretarse como el presagio de otros atentados más audaces porque implica que no tienen temor ni de ser identificados ni de ser detenidos.

(Durante el sexenio de Egidio Torre Cantú se arrojó una granada de fragmentación a las puertas de la residencia oficial, pero no alcanzó a explotar. Se supone que existen cámaras de video-vigilancia alrededor, pero nunca se informó de resultados de la pesquisa obligada).

Existen además, otros episodios de violencia con trasfondo político-electoral que deben mover la intervención, si no del gobierno estatal, panista, por razones obvias, sí del gobierno federal, porque pueden desencadenar eventos que trastoquen las elecciones, el próximo domingo.

En Nuevo Laredo, el gerente general de la COMAPA y su chofer fueron levantados, desnudados, pintados de azul y echados al interior de un concurrido centro comercial, como escarnio por estar supuestamente comprando votos a favor del PAN.

En Tampico, otro importante funcionario de la COMAPA también fue levantado y torturado, pero para efectos de cobrar rescate por su vida.

En Reynosa, ni el diluvio pudo contener los embates de los violentos pues siguen cegando vidas, ahora de una joven mujer cuyo cuerpo fue tirado en una calle. También hay un incremento en el robo de vehículos con violencia.

Policías estatales cayeron en una emboscada en un parque industrial de Reynosa y en el combate chocaron una de sus patrullas blindadas pero consiguieron echar en corrida a los pistoleros, que dejaron abandonadas algunas unidades motrices.

En esa misma ciudad, un nutrido grupo de ciudadanos hizo ayer una manifestación de protesta contra la inutilidad del gobierno en su combate contra los delincuentes, implorando por el restablecimiento de la paz.

Los padres del niño muerto por una bala perdida en la secundaria técnica número 60, de nombre Jesús, encabezaron la marcha que desembocó en la plaza principal, donde la gente pidió mejores resultados.

Se quejaron de estar presos en sus propias casas, pues no quieren salir a las calles por temor a ser también, víctimas de fuego cruzado. Los padres de Jesús denunciaron que el niño pudo ser salvado de las garras de la muerte, pero no hubo auxilio por espacio de una hora, de una ambulancia, la policía ni de los mismos profesores del plantel.

Por cierto, Miguel Angel Osorio Chong, el culpable de haber entregado el gobierno de Tamaulipas al PAN y de fingir el combate federal contra los delincuentes, hizo una visita en lo oscurito a Tamaulipas, porque ahora es candidato del PRI, plurinominal, a Senador de la República.

Como jefe del Gabinete de Seguridad y Justicia de Enrique Peña Nieto, Osorio Chong fue un rotundo fracaso pues nunca empleó estrategias enérgicas y terminantes, pero además, cada año restringió apoyos del presupuesto federal para ese ramo.

Manlio Fabio Beltrones, entonces presidente del PRI, y Egidio Torre Cantú, pusieron sobre el escritorio de Osorio, como Secretario de Gobernación, denuncias y pruebas de presencias extrañas en la elección de Gobernador que presagiaban una derrota arreglada de Baltazar Hinojosa Ochoa, pero nunca movió un dedo para impedirlo.

Y ahora reapareció Miguel Angel en Ciudad Victoria, para participar en un evento del PRI con cientos de acarreados, donde también se dejó ver una señora Mariana Rodríguez, candidata plurinominal a diputada federal, posición cedida a Egidio para que se hiciera de la vista gorda.

Seguramente escondieron la visita de Osorio, para evitar que le prepararan reproches, aunque no sabemos de parte de quién, pues la familia revolucionaria tamaulipeca está rendida desde el fracaso de la campaña de Baltazar. Nadie levanta la voz.

El PAN tuvo también visitas distinguidas, pero lo mismo, sin relevancia. El presidente nacional de ese partido estuvo en Nuevo Laredo con el candidato a la reelección Enrique Rivas Cuéllar, pero no pudo insuflarle entusiasmo ni con respiración de boca a boca.

Mujeres con Valor, una organización de Nuevo Laredo que apoyaba a Margarita Zavala de Felipe Calderón Hinojosa, hizo un público pronunciamiento a favor de Ramón Garza Barrios, de MORENA, desdeñando a Enrique Rivas Cuéllar.

Por cierto, el candidato presidencial del PAN Ricardo Anaya Cortés hizo otra de las suyas (Ricki Rickin Canayin) pues fue acusado ante el INE de distribuir tarjetas de plástico donde promete depositar cada mes 1,500 pesos a cada mexicano, pero a condición de que voten por él.

Oiga, el PRI inventó ese truco de las tarjetas hace muchos años, pero con dinero inmediato, para gastarse ya, no como Canayín, que quiere sobornar a los electores pero para pagarles después y además, con dinero del gobierno.

Yahleel Abdalá Carmona también da pena ajena con su video-mensaje donde busca desmarcarse del PRI, pues asegura que ella es diputada federal pero no le tocó participar en la aprobación del gasolinazo, las reformas estructurales, el IVA y otras calamidades que vacían los bolsillos de los paga-impuestos.

Señora, la vergüenza de ser diputada federal es para toda la vida y no hace diferencia pertenecer a una u otra Legislatura. Igual votan como les ordena el amo.

En Matamoros, los automovilistas sufren cada vez que echan a rodar sus muebles, pues las calles son de papel desde que Chuchín tuvo la fortuna de convertirse en presidente municipal. Los socavones se repiten con alarmante frecuencia. Y quiere reelegirse.

Está programada para hoy la primera reunión de la mesa de diálogo, en la secretaría general de gobierno, pero se teme que abortará pues MORENA sacó su veinte, el Kiko guardará prudente silencio y el PRI es un cero a la izquierda.

Será un alivio para el Truco, pues él ni quería instalar la famosa mesa pues se lo ordenaron desde la Ciudad de México.

Correo electrónico: albertoguerra65@hotmail.com

Alberto Guerra Salazar

Autor de la columna crónicas políticas en diversos medios de comunicación en el Estado. Propietario de la Agencia de Noticias ASI