Crónicas Políticas

Una receta muy fácil para acabar con la delincuencia

Publicado el 31 de agosto de 2016

Mañana arranca formalmente el proceso entrega recepción , que marca el final formal del gobierno sexenal de Egidio Torre Cantú, tan decepcionante por las metas incumplidas y el lastre que hereda a Francisco García Cabeza de Vaca, no sólo en materia de deuda de dinero, sino de compromisos sociales que sólo manoseó pero que nunca llevó a feliz término.

De hecho, el gobierno de Torre bajó las ventanillas desde hace varias semanas, por la seca en la Tesorería Estatal, y está dedicando el tiempo en hacer giras de despedida, como si la gente tuviera nada que agradecerle.

Los observadores muestran su extrañeza por la incongruente entre el decir y el hacer del Gobernador electo, pues descalifica con crudeza el desempeño del Gobernador saliente, y, sin embargo, no se cuida para andar con él, en eventos donde parece atravesar su aval.

Estamos hablando de las pomposas pero inútiles reuniones semanales dizque de evaluación, del Grupo de Coordinación Tamaulipas, que tienen amplia difusión pero sin información relativa a avances en la materia de seguridad pública. Este gobierno saldrá chapoteando entre sangre y ni así aceptará su fracaso en el deber elemental de garantizar la integridad física de los ciudadanos, un pretexto que se usó para dilapidar miles de millones de pesos.

Las estadísticas oficiales manchan a Tamaulipas con el repetido récord nacional de ser primer lugar en secuestros y desaparecidos. En Ciudad Madero, un abuelito fue asesinado a balazos en la propia sala de su casa, justo en el Día de los Abuelitos.

Y ayer, cinco menores de edad, extranjeros, murieron en un accidente carretero cerca de Reynosa, cuando eran trasladados para su cruce ilegal por el río Bravo, rumbo a Estados Unidos.

La corrupción de los agentes del Instituto Nacional de Migración, una dependencia que hace poco manejó a nivel nacional la ahora diputada federal Paloma Guillén Vicente, permite el paso de los extranjeros hacia la frontera, con toda impunidad. No ven pasar las caravanas de indocumentados los marinos, soldados, policías federales ni policías estatales. Como si de repente se volvieran invisibles.

Tres camiones de transporte foráneo fueron asaltados en el mismo tramo de Monterrey-Reynosa, en un mismo día. Y para variar, se repitieron los enfrentamientos entre malosos y policías en Reynosa, con varios de ellos heridos de bala.

Un ex comandante de la Procuraduría General de Justicia de Tamaulipas, nos confió que el problema de la inseguridad pública jamás se terminará, mientras los funcionarios públicos (“y también los periodistas”) acepten sobornos de los infractores de la ley.

El narco-dinero llega muy arriba, nos dijo. Confesó que cuando agarraban a algún delincuente que estaba “puesto” con los jefes supremos, recibían severos regaños y hasta a algunas veces, los comisionaban a otras plazas “para que nos mataran”.

Francisco García Cabeza de Vaca prometió en campaña resolver el problema de la inseguridad. Los expertos le han dicho que no tiene que batallar mucho para conseguirlo. Simplemente rompa los nexos de complicidad gobierno- delincuentes y san se acabó.

Sobre el mismo tema, el diputado local del PRI Heriberto Ruiz Tijerina, envía mediante la prensa un atento mensaje al ingeniero Torre Cantú: – “Si es cierto que las cosas están calmadas y recuperado el control de las autoridades sobre los criminales, ¿para qué necesita la protección que ordenó autorizar en el Congreso local para cuando ya no sea Gobernador? Estas son preguntas que no requieren respuesta, porque en el sarcasmo va implícita.

Otra nota relativa a Egidio, es que Mauricio Cerda Galán, promotor de la jornada democratizadora del PRI donde también participa Heriberto Ruiz Tijerina, nos informa que Enrique Ochoa Reza atendió su reclamo.

Dijo que el flamante presidente nacional del partido tricolor, aceptó posponer la designación del nuevo dirigente estatal hasta a finales de octubre, para evitar el riesgo de que Torre intervenga en el proceso. Aclaró el licenciado Cerda Galán, que siguen exigiendo la renuncia inmediata de Rafael González Benavides, y que alguien, cualquiera, ocupe interinamente su lugar.

Mauricio sostiene que los errores tienen un costo y que debe ser pagado, en primera instancia, por González Benavides, como en su oportunidad lo hizo en la ciudad de México, el licenciado Manlio Fabio Beltrones.

Por cierto, un yerno de Beltrones, pero además del Verde, presidirá el Senado durante medio año. Lo están enamorando desde Los Pinos para que se le pase el berrinche y no se vaya a ir a la disidencia.

También en la Ciudad de México, causó baja el director de la Policía Federal, un inútil de nombre Enrique Galindo, aunque demasiado tarde, pues dejó empantanada a la dependencia, con tantos problemas creados. Pero no tiene la culpa el indio. Remember Castillo en CONADE.

Aquí, otro parásito de la política, Edmundo García Román, empieza a moverse para no dejar ir el hueso, pues las bases cetemistas lo repudian, pero él se mantiene a flote gracias a los apoyos del gobierno del Estado.

Su más reciente gracia se la autorizó Eugenio Hernández Flores, pues García Román se anunció hace seis años como reelecto, en una asamblea de la Federación de Trabajadores de Tamaulipas que, dijo, se celebró en la Ciudad de México. Era mentira.

Simplemente obtuvo un papelito donde aparecían las firmas de los dirigentes regionales de la CTM, que a querer o no, accedieron a la orden de la oficina ejecutiva, para que García Román mangonera otro sexenio al sector obrero.

Edmundo anda en las mismas, pues no se cansa de explotar las siglas del sindicalismo, para proteger sus negocios particulares, pues desde hace muchos años también es próspero patrón, como todos los de su calaña.

Mañana rinde Enrique Peña Nieto el IV Informe de Gobierno, pero como dice la canción popular, aquí no hay novedad.

Alberto Guerra Salazar

Autor de la columna crónicas políticas en diversos medios de comunicación en el Estado. Propietario de la Agencia de Noticias ASI