Del abogado amigo

Es una obligación

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Publicado el 09 de junio de 2016

Alguna vez dije que siendo abogado o no,
cualquier servidor público debería conocer
por lo menos el primer artículo de la constitución.

Alguna vez dije en un texto que titulé ´Aunque sea el primero´, que siendo abogado o no, cualquier servidor público debería conocer por lo menos el primer artículo de la constitución, pues aunque sabemos que la mayoría de estos no conocen ni por encima los capítulos de tan indispensable libro, afirmé entonces que bastaría con que leyeran y comprendieran su primer artículo, para ser más sensibles en su encargo: para que alcanzaran a dimensionar el valor de la dignidad humana como base de los derechos del mexicano. Sigue vigente mi aseveración.

Sin embargo, aquella ocasión omití mencionar que también abonaría al fortalecimiento del estado de derecho y de la democracia, que los gobernados, nosotros, conociéramos de igual forma por lo menos ese artículo constitucional.

Hoy pienso que no sólo el artículo 1 debe conocer la ciudadanía, sino también el 36: la obligación que tenemos de votar.

Y es que históricamente, hasta en las escuelas, se ha dicho que el voto es un derecho (artículo 35 constitucional) y una obligación (artículo 36 constitucional), y que es lo primero porque el ciudadano tiene la prerrogativa de acudir a elegir libremente a quien quiere que lo represente, y lo segundo porque está constreñido a participar, por el régimen democrático en el que vivimos. Pero siempre se ha hecho más énfasis en que es un derecho: la gente asocia el votar como un derecho, más que como una obligación.

Considero que debe hacerse a un lado la costumbre de verlo y enseñarlo así. Debiera hacerse hincapié desde su enseñanza, en que es una obligación, más allá de un derecho como tal.

Le explico mi punto: El artículo 36 constitucional, en lo conducente, a la letra dice: ‘‘Artículo 36. Son obligaciones del ciudadano de la república: I. … II… III. Votar en las elecciones y en las consultas populares, en los términos que señale la ley.‘‘

Entonces: debiera permear desde el sector educativo, familiar y cultural en general, que votar es una obligación. Es muy importante el lenguaje del legislador: si desde su añeja incorporación al texto constitucional se pensó en dotar a la institución del voto con el carácter de obligatorio, es por la suma importancia que reviste su ejercicio.

En fin, consideré importante compartir esto con Usted, estimado lector, no para que participe hoy, mañana o pasado, sino para que vaya permeando entre los ciudadanos que votar es una obligación, porque así lo dispone expresamente la Constitución. Es una imposición de la máxima ley en nuestro país. Esa debiera ser la correcta forma de concebir la figura del voto. Y así, dándole mayor realce a la característica de obligatoriedad que a la de derecho, mejoraría a mediano plazo la participación ciudadana.

Por lo tanto, vote tricolor, amarillo, azul, morado o hasta moreno, pero hágalo, debemos hacerlo. Es cumplir con una obligación constitucional, ya que en estricto sentido: al no hacerlo se vulnera a la constitución, en su artículo 36. Y aunque muchos me discutirían lo último porque desde el punto de vista sancionador no hay consecuencia alguna si no se ejerce el voto, los remitiría al inicio del artículo 36, que traspasé líneas arriba, y les preguntaría por el.

Luis Torre

Abogado amigo; enemigo de los servidores públicos que no 'sirven' al 'publico'; enamorado de la argumentación jurídica; lo mueve la gente.

Titular del Despacho Jurídico “TORRE ABOGADOS”