Del abogado amigo

¿Segunda vuelta?

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Publicado el 24 de abril de 2017

Hace años que esporádicamente aparece en la opinión pública el tema de la segunda vuelta electoral, pero, no ha trascendido de lleno en el poder legislativo.
Sobre el tema, hace días leí un texto del Senador Javier Lozano, en donde pone sobre la mesa la oportunidad para subir al tren de 2018 ese factor, que no parece descabellado, si se pone de relieve el temor que tienen algunos sectores políticos a la llegada de AMLO.

Jurídicamente, como su nombre lo sugiere, la segunda vuelta, consiste, por ejemplo, en la carrera presidencial, en que si el primer lugar no obtiene mayoría absoluta (la mitad más uno), entonces contendrían en un segundo “round” dicho primer lugar y quien resultó segundo, y de esta forma, compitiendo solamente el primero contra el segundo ya sin el resto de candidatos, el ganador estaría mucho más legitimado por la ciudadanía.
Aterricemos: Peña Nieto logró llegar a Los Pinos con 19 millones y pico de votos, cuando somos más de 85 millones de mexicanos inscritos en el padrón electoral, es decir, llegó solo con la venia de menos de una cuarta parte de la ciudadanía mayor de edad, o dicho de otra manera: 66 millones de personas no le dimos la confianza. La inmensa mayoría no estaba con él.

Y aunque como casi siempre, el abstencionismo jugó su papel y no votamos los 85 millones, se registró una participación de más de 53 millones de votos y, repito, el actual Presidente solo obtuvo 19 de los 53. Otra vez: La inmensa mayoría de quienes ejercieron su voto no simpatizaba con él.
Aquí mismo, hombre, en Victoria, el alcalde Almaraz ganó con un 31%, y sus adversarios, obtuvieron, Arturo Soto el 29%, Xicoténcatl González el 17% y Mónica Dávila el 16%, es decir, basta con sumar lo de esos tres candidatos vencidos (un 62%) para darnos cuenta que la gran mayoría no votó por el hoy presidente municipal.

Eso busca frenar la segunda vuelta: que el que no obtenga mayoría absoluta (la mitad de los votantes más uno) sino solo la mayoría relativa -como en los ejemplos anteriores- no tenga el pase automático a la silla, sino que, tenga que enfrentarse en un segundo ejercicio, a quien resultó ser segundo.

Me parece no solo bueno, sino necesario. La clase política vive su peor época, en cuanto a confiabilidad se refiere. Y es que de entrada saben deben administrar el desgaste natural de su mandato, pero más complejo les resulta sortear dicha administración si se llega con absoluta deslegitimación; y, más sencillo es para nosotros los ciudadanos caer en el descontento o la desconfianza, pues el político ni siquiera tiene el vínculo del voto con su gobernado, y eso limita hasta el plazo razonable que debemos otorgarle a nuestro representante para ver resultados o congruencia entre los dichos de su campaña y su gobierno.

Por eso, el sistema actual de mayorías relativas -con un sinnúmero de partidos políticos- daña cada vez más a la democracia mexicana, pues fortalece el divorcio entre clase política y ciudadanía.

En fin, tal como se dio con las detenciones de Yarrington y Duarte, de llegar el tema “segunda vuelta” a discusión y aprobación en el Congreso de la Unión, seguramente habrá diversas voces que querrán encontrar un trasfondo político, y tal como con dichos arrestos se escucha y lee que es estrategia del PRI para apoyar a Del Mazo en el Estado de México; en el caso sería, que atiende a una planeación del segundo “round”, por si llega a ganar AMLO la presidencial con mayoría relativa.

Con trasfondo o sin trasfondo, tanto es bueno en cualquier momento el combate a la impunidad, como lo sería la adecuación legal democrática que encuentre la fórmula para que quien llegue lo haga con un reflejo real de la voluntad del pueblo.
despacho@torreabogados.com

Luis Torre

Abogado amigo; enemigo de los servidores públicos que no 'sirven' al 'publico'; enamorado de la argumentación jurídica; lo mueve la gente.

Titular del Despacho Jurídico “TORRE ABOGADOS”