El Filosofo de Güémez

¿Donde andabas?

Publicado el 18 de abril de 2016

Don Juan B. Tijerina, es uno de los más destacados poetas tamaulipecos del siglo XIX, su fecunda poesía es un abundante tesoro para la literatura mexicana, su obra ha sido elogiada por variados críticos.

En una ocasión, siendo maestro en Cd Victoria, en la catedra de literatura, en donde mostraba su espíritu bondadoso, cultura y erudición en el Instituto Científico y Literario del Estado, de donde a la vez era Director, solicitó a Sabas Hinojosa, –uno de sus alumnos–, pasar al pizarrón e improvisara una cuarteta, Sabas escribió en el pizarrón:

“Cuando la tempestad se calma,

la noche tiende su manto,

Entonces guardó silencio unos instantes, para reflexionar lo que escribiría, para completar la cuarteta, situación que fue aprovechada por el poeta y maestro Juna B. Tijerina, para decir:

“Brotan del fondo del alma…

versos que causan espanto”

Tan rica anécdota, me sirve para recordarte querido lector, que todo lo que sale del miedo está llamado a causar espanto y a fracasar; por el contrario, todo lo que mana del amor, está llamado a prosperar y a tener éxito.

Pues HOY, desde el fondo de mi corazón, con profundo amor quiero ofrecer mi agradecimiento a los Directivos del Club de Periodistas de México, encabezados por Mario Méndez Acosta, Celeste Sáenz de Miera y A., Mouris Salloum George y Uriel Rosas Martínez, que en el XLV Certamen Nacional e Internacional de Periodismo, tuvieron a bien junto al jurado calificador en otorgar reconocimientos a 58 periodistas y trabajadores de la comunicación social de varios países, entre ellos al viejo Filósofo a quien le otorgaron el Premio Nacional de Periodismo.

El evento se realizó en el Club de Periodistas de México siendo presidido por los anteriormente citados y por Don Olegario Vázquez Raña, Francisco Aguirre, Ernesto Velázquez, Roberto Calleja Ortega y una pléyade de distinguidas personalidades.

El premio hizo que aflorara el ego del argentino que llevo dentro y que me sienta como el ‘chaparrito’ de Güémez, aquel pela’o que se metió de maestro de Educación Física porque le gustaba cuando le decían: ¡ALTOOOOO!

Es una satisfacción intima que al recorrer mi camino con tropiezos, con aciertos, errores, con defectos y virtudes, teniendo como premisa básica, la gratitud, el amor y el humor que me humanizan, reconozcan mi modesta aportación cuando lo único que hago es compartir un breviario que te invita a conectarte con tu Maestro Interior a través de la felicidad y la alegría, que tienen la virtud de aumentar tu tono de ánimo, fortalecer tu creatividad, aumentar tu capacidad de aprendizaje, abrir tu alma a nuevas experiencias y formas de ver la vida, a trabajar con pasión, calidad y calidez, tratando de hacer que mi tarea diaria sea una bendición para ti querido lector.

Apropósito de humor, “llega un borracho a las 3:00 de la madrugada a su casa, mete la llave despacio sin hacer ruido para no despertar a su mujer. Pero la mujer lo estaba esperando y cuando abrió la puerta enciende la luz. El borracho al verse descubierto le dice:

— ¡Qué!

— ¡Qué de qué!

— ¡Qué de qué o qué!

— ¡Qué de qué o qué de qué!

— ¡Qué de qué o qué de qué o qué!

— ¡Qué de qué o qué de qué o qué por qué!

— ¡Qué de qué o qué de qué o qué por qué pues qué!

— ¿Dónde andabas?— ¡No, no, no…! ¡NO ME CAMBIES LA CONVERSACIÓN!”

Ramón Durón Ruíz (+)