El Filosofo de Güémez

Felicidad

Publicado el 30 de marzo de 2015

Hay una historia que me encanta, tan sencilla y profunda como toda enseñanza de vida: “La felicidad es como una buena agua de limón, está hecha primeramente de momentos dulces y también de una buena porción de momentos amargos, no puede ser sólo una cosa.

Pensemos que el agua es la vida, si sólo tuviera dulzura, sería un empalague cualquiera y si nada más hubiera amargura, sería una acidez muy poca sana.

Pero qué tal […si a nuestra vida], le ponemos una base de dulzura y aceptamos un tanto de esa amargura o tristeza, que en algunos momentos la vida nos proporciona, eso, bien equilibrado hace nuestra vida sabrosa. Por eso pienso, que la felicidad es como una buena agua de limón.

Qué saboreable son las personas, que uno percibe que han equilibrado bien en su vida ambas cosas, que se ve que han sufrido, pero que no por eso se han amargado ni perdido su dulzura, al contrario se han vuelto más exquisitas.

Son personas felices, que cuando logran esa armonía, por supuesto se comparten así como una buena limonada.”1

La lección es profunda, cualesquiera que sean las circuntancias en las que tu vida se encuente, el secreto del camino radica en que seas feliz… ¡lo demás llega por añadidura!

Que no te roben la luz, los problemas o la adversidad, eres co-creador de tu destino, ámate, reinvéntate, en torno al proyecto de la felicidad, has de tu cuerpo-alma un excelente binomio, que te lleve a mantener tu mente abierta, sabiendo que la vida es un ejercicio acierto-error, en la que unos a otros nos enseñamos.

En tu vivencia, tú eres el protagonista, reprográmate para la felicidad, sabiendo que la vida es un proceso inacabable; es como el mar, tus ojos ven donde pricipia, pero nunca donde termina.

Toma conciencia de que vives en un cuerpo prestado, es un templo, hónralo, cuídalo, respétalo, acéptalo, disfrútalo; re-formula el amor a ti mismo, vive consciente de que naciste para ¡Ser feliz!, tu cuerpo es la parte material que el Padre puso a tu cuidado.

La parte espiritual, te invita a mantener un sugestivo diálogo con tu Maestro Interior, que te revela la conexión con el universo, en el que eres ciudadano del mundo, aunque estas hecho con molde distinto, la materia es la misma… ¡somos hermanos!

Hay algo que desconozco, que me hermana en conciencia contigo, reconozcamonos parte del universo, como seres multidimensionales, rompe paradigmas limitantes, –que tu limite sea el cielo– ve en busca de tus aspiraciones, sueña con una vida mejor, los soñadores mueven el mundo.

Se equivocan aquellos que hablan del paraiso en el cielo, si quieres conocer el paraiso, ¡Se feliz en el aquí y el ahora!, a pesar de cualquier crisis, vive tu vida a plenitud, que tu inteligencia emocional te conduzca a lideriarte a ti mismo, a reecrearte en lo inconmensurable del amor incondicional.

En la ley del universo lo que das… regresa; HOY agradece tus dones y bienes, dando; da felicidad a la gente de tu vida; si la ley de la gravedad atrae los objetos al centro de la Tierra, cuando das, la ley de la atracción atrae bendiciones a tu alma. No seas resumidero que sólo recibe amor, sino manantial inagotable donde fluye el amor.

HOY, enamórate de la vida, ¡ser feliz es un don de DIOS!, que te lleva a saber que la riqueza del universo está a tu disposición, nunca te veas pobre, cree en tres palabras: ¡si se puede!; enciende tu luz Divina, que crezca, que se expanda tu conciencia como ser de luz que eres, constrúyete y no le pedirás a nadie permiso para triunfar.

Maynard Keynes, afirmó: “En el largo plazo, todos estamos retirados” pero activo o retirado, vive en un estado de júbilo que te conduzca a celebrar la fiesta de la vida, a vivir feliz e intensamente la experiencia del alma, simplemente créetelo, actívate, ponte en marcha, vamos “pa’ lante”, que sea tanta tu felicidad, que te lleve a triunfar sobre los fantasmas del miedo.

Despierta tu estado de conciencia, de que hay otra forma de vivir con enorme calidez y calidad de vida; rompe el círculo vicioso de la comodidad, enfrenta el miedo que paraliza, rompe tus límites, sal de tu zona de confort, de tu zona de seguridad, crea un círculo virtuoso que parta de creer en ti mismo, ahí está la zona de oportunidades, que te recuerda que naciste para ¡Ser feliz!

En la fiesta de la vida, cada quién se lleva lo que busca, ve en busca de la felicidad, despierta conciencias tocando vidas con alegría, acompaña a la gente en su proceso de crecimiento, enamoralos de la vida, recuerda que eres un monumento a la victoria, porque eres un ser de luz inmensamente feliz y más grande que la derrota.

Las cosas serias, si se dicen en tono coloquial y con buen sentido del humor, son esplendidas, por ello, el Filósofo de Güémez afirma: “El dinero no da la felicidad… ¡SOBRE TODO SI ES POCO!

Ramón Durón Ruíz (+)