El Filosofo de Güémez

La gratitud…

Publicado el 13 de julio de 2016

Cada que me lee, mi corazón se llena de agradecimiento hacia usted, cuántas veces, por creernos “el último refresco en el desierto”, olvidamos dar las gracias, son muchas las cosas por las que podemos dar gracias a Dios, pero nuestra vida trascurre en un lamento perpetuo por aquéllas que anhelamos, ignorando que quejarnos es la manera más simple de debilitar los dones que la vida nos ha entregado, pareciese que tenemos una atracción natural para quejarnos en lugar de tenerla para dar las gracias.

Aquellas personas que se han encontrado con fuertes retos y pruebas, como el sufrimiento, la enfermedad y la muerte de un ser querido, tienen un punto de referencia distinto. No se preocupan por las insignificancias, y sienten especial gratitud por los más pequeños favores y bendiciones. Cuando la vida nos sonríe, cuántas veces postergamos dar las gracias, olvidando que cuando vamos con un “gracias” por la vida, con un “gracias” en el corazón, con un “gracias” en la mente y en los labios, todo miedo al que hayamos estado aferrados debilitando nuestras potencialidades, sea cual sea, desaparece y reaparece la pureza del amor.

Es innecesario buscar la gratitud en el universo, si no está dentro de uno mismo, jamás la encontraremos. La gratitud no depende de lo que pase en el mundo… sino de lo que anida en lo más intimo de nuestro ser, nace de poner en nuestras tareas todo el potencial, no tiene recetas, cada quien la cocina con la sazón de su propia esperanza; la gratitud no es una posada en el camino… es una forma de caminar.
Con mucho acierto Louise L. Hay, autora de Tú puedes sanar tu vida; tú puedes sanar tu cuerpo, dice: “Una actitud de agradecimiento tiene el poder de convertir las dificultades en oportunidades y los problemas en soluciones”.
Por su parte, David Yonggi Cho nos dice:

1. Dar las gracias honra a Dios.
2. Dar las gracias trae bendiciones.
3. Dar las gracias trae gozo y felicidad.
4. Dar las gracias trae sanidad interior.
5. Dar las gracias nos ayuda a experimentar milagros y a superar dificultades.

La gratitud es una virtud que se cultiva con la práctica, es una excelente manera de dejar de concentrarse en los problemas, en las cosas negativas y fijar la atención en lo que está bien. El agradecimiento hace sonreír, llena de gozo e inunda de amor el corazón. Cuanta más gratitud sintamos por lo realizado y por lo que falta por hacer, más armonizados estaremos con el universo. La gratitud es una virtud que puede contribuir de forma ilimitada en nuestra felicidad, porque es un aspecto esencial del amor. Una excelente manera de hacer especial cada momento de nuestra vida es expresar gratitud por todo lo que ocurre en el mundo.

La vida es un regalo y la gratitud nutre nuestro corazón, nos ayuda a trascender e intensificar nuestra potencialidad de vida. Agradezcamos este regalo y usémoslo para sanar nuestra vida, dar las gracias incluso antes de recibir, eso es lo que crea los milagros con los que nos sorprende el universo. La gratitud es la respuesta emocional llena de la vitalidad del amor, que surge en nuestro interior cuando nos encontramos ante el imponente diseño de la vida, es una actitud que nace del corazón en aprecio a reconocer los dones que poseemos.

Ramón Durón Ruíz (+)