Nacional

El trágico destino de los animales que “salvo” el Partido Verde

Publicado el 02 de agosto de 2015

El 11 de Diciembre de año pasado, la cámara de diputados reformó la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente y La Ley General de Vida Silvestre, agregando la prohibición de animales en los circos. Éstas reformas entraron en vigor en todo el país el pasado 8 de julio y las multas por su incumplimiento pueden llegar hasta los 2.26 millones de pesos.

El asunto ha causado mucha polémica; los cirqueros defienden su trabajo y aseguran que ellos cuidan muy bien a sus animales, además de alegar que si de tomar medidas se trata, también deberían prohibir las corridas de toros (¿O sea que si otros maltraten animales se justifica que ellos también lo hagan?). Por su lado, los defensores de estas medidas critican el maltrato que sufren los animales en el circo y que su explotación no debería ser vista como entretenimiento.

Lo cierto es que independiente de que esta ley sea o no correcta, la ejecución que se le ha dado ha sido lamentable. Supuestamente los circos iban a estar obligados a presentar ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), una base de datos con el número y especificación de animales que tuvieran pero este proceso ha tenido muchas irregularidades; días antes de la aplicación de la ley, no estaba clara la cantidad exacta de animales que deberían ser reubicados así como el destino que tendrían. La Semarnat menciona que son 1,000 animales, mientras algunas asociaciones mencionan 800 y las empresas circenses han hablado de 1,500, 2,500 y hasta 4,000 ejemplares.

Por otro lado, hay que considerar que los circos con animales han sido en México una tradición desde hace más de 200 años y que involucran a muchísima gente (los dueños, administrativos, payasos, malabaristas, etc.). Según Armando Cerdeño, presidente de la Unión Nacional de Empresarios y Artistas de Circo (UNEAC), son más de 10,000 personas las que trabajan en algo relacionado al circo y se verán altamente afectadas por estas medidas. A la fecha han cerrado 70 circos por falta de público, debido al alto atractivo que representaban los animales.

Cerdeño acusa: “Al Partido Verde lo que menos le importa es el maltrato animal” y “Desde que se publicó la ley, nadie se ha acercado a nosotros para ofrecernos una solución”. El destino de estos animales no está claro, si bien el Partido Verde trabajó con algunas ONG para el reacomodo de las creaturas, son demasiadas y es muy costoso su mantenimiento. Los cirqueros se ven obligados a donar sus animales al Estado (si es que hay “cupo”) y no recibir nada a cambio por ellos, o a conseguir un comprador particular. Por este motivo, Cerdeño alega que la prohibición de utilizar animales en los espectáculos circenses está obligando a los empresarios del ramo a considerar seriamente la opción de ‘dormir’ a los animales, ante la imposibilidad de mantenerlos.

Según afirma Lourdes López, diputada del Partido Verde, la reubicación de los animales está demorada por la falta de accesibilidad de las empresas circenses.
Mientras la disputa sigue, estos pobres animales están sufriendo las consecuencias de medidas políticas sin sustento ni fundamentos claros. Es indignante que con la bandera de la “defensa de los animales” se implementen medidas para conseguir la simpatía popular aun que al final terminen siendo completamente incongruentes y acaben por perjudicar lo que se pretendía ayudar.

Fuente: BBC Mundo, El País.

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