Ser y Deber Ser

Generación del “Crack”

Publicado el 26 de mayo de 2016

“El precio de desentenderse de la política, es el ser gobernado por los peores hombres”
-Platón

Los quebrantamientos son importantes, a veces se debe romper para evolucionar, para mejorar, cambiar la manera de pensar, de sentir, de accionar. Una revolución no significa el simple hecho de levantarse en armas u organizarse e imponerse frente alguna institución exigiendo algo, ni mucho menos atizar tus redes sociales con quejas banales, no es dar la contra; una revolución verdadera significa abrir los ojos, fomentar el bienestar sin matices políticos o estructurales, trabajar duro y honestamente, saber que existen muchas maneras de cambiar, de mejorar.

En 1996, un grupo de jóvenes escritores (jóvenes en aquel tiempo), decidió romper con la literatura tradicional mexicana. Denominada la generación del “Crack”, estaba integrada por Ignacio Padilla, Eloy Urroz, Pedro Ángel Palou, Ricardo Chávez Castañeda, Vicente Herrasti y Jorge Volpi, liderados por este último, para mí el mejor escritor mexicano de los últimos tiempos. El movimiento crack, inició con la publicación de novelas de los autores antes mencionados, Pedro Ángel Palou señaba al respecto: “las novelas del Crack no nacen de la certeza, madre de todos los aniquilamientos creativos, sino de la duda, hermana mayor del conocimiento”.

Como parte de este movimiento, publicaron el “Manifiesto Crack”, el cual señalaba las características de su revolución literaria, entre las cuales destacan: a) crear literatura compleja y de mayor exigencia formal, estructural y cultural; b) una narrativa desligada de los espacios y tiempos mexicanos; c) una escritura no lineal, más bien experimental y d) una literatura no asociada a alguna revista o grupo literario.

Al tener como ejemplo este rompimiento intelectual, me pregunto, ¿existe una generación crack en el ambiente político?

Actualmente la política nacional ha caído en una terrible confusión, no existe una identidad representativa de las bases en las que se fundaron las organizaciones partidistas, no hay ideales, ni si quiera los que se hacen llamar “independientes” reflejan en el fondo una cara ciudadana o un interés popular, no todos, pero muchos se venden al mejor postor.
Hermann Hesse escribía en “Demian” que para nacer hay que romper un mundo, se requiere un rompimiento político importante, nuevos valores reales, capaces de demostrar que se pueden hacer las cosas bien, no formar jóvenes dinosaurios, sin importar el color, un movimiento crack en la política nacional, que tenga que ver con la persona; al fin, como lo establece nuestra Constitución Política Federal en su artículo 41, los partidos políticos tienen como finalidad promover la participación del pueblo en la vida democrática y como organizaciones de ciudadanos, hacer posible el acceso de éstos al ejercicio del poder público, lo importante es que los ciudadanos que accedan al ejercicio público sean íntegros, que tengan la solvencia moral y preparación necesaria para representar a la ciudadanía.

Romper no significa cambiar de color, ni visceralmente reaccionar a algo, no existen colores, existen los buenos y los malos, se debe elegir en base a ello, porque al final, los representantes de los partidos políticos conviven sin diferencias en las altas cúpulas de poder. Se debe romper con
inteligencia, hacer un “crack” con las malas políticas públicas, romper con la corrupción, con la injusticia y con la desigualdad, apostar a la paz y al bien común. Hay una nueva realidad y ésta no se puede atender con viejas fórmulas, ni con antiguos clichés, esta nueva realidad nos incumbe a ti, a mí y a todos.

RECOMENDACIÓN SEMANAL: Película mexicana “Las elegidas”, multigalardonada en los premios Ariel y seleccionada en el festival de Cannes en el 2015, inspirada en el libro de Jorge Volpi que lleva el mismo título. Filme que denuncia el secuestro de menores para la prostitución en Tijuana.

Arnoldo Huerta

Abogado, gusta de la política sana, la literatura y el buen derecho. Columnista en el periódico "El Expreso", "Epicentro de México", "Periódico Acceso" y "Revista Sondeo". Enamorado de Cd. Victoria y de su gente.