Ser y Deber Ser

Tuve un sueño maravilloso

Publicado el 10 de agosto de 2016
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“No me duelen los actos de la gente mala, me duele la indiferencia de la gente buena”
-Martín Luther King

Tuve un sueño maravilloso, en el que México se erigía como una nación de primer mundo, donde en el plano internacional figuraba nuestro país por sus bellos paisajes y su cultura ancestral, y no solamente por temas de corrupción o inseguridad.

Tuve un sueño maravilloso, donde la población gozaba en su totalidad de los derechos fundamentales a los cuales tenían derecho por el simple hecho de ser humanos, se expresaban sin miedo a ninguna represalia, contaban con una vivienda digna, un trabajo justo en el cual se les pagaba de acuerdo a su desempeño y no lo a lo que decidían sus superiores, existía la igualdad de las personas, pero sobre todo, el respeto a la creencias y preferencias de las personas que integraban la comunidad.

Tuve un sueño maravilloso, en el que los servidores públicos no velaban únicamente por sus intereses, donde entendían cuál era la finalidad de la función pública, que es el bienestar social. Donde los partidos políticos no veían la política como un camino al enriquecimiento, si no como la vía para acceder al trabajo más noble de este mundo, y los representantes de esas agrupaciones políticas defendían y sentían en el alma los valores y principios de sus organizaciones, no se guiaban por sus intereses personales.

Tuve un sueño maravilloso, donde nuestro país nunca tuvo una dependencia al petróleo, teniendo como consecuencia una ciudadanía activa y altamente productiva; en el que la recaudación fiscal no solo era una obligación, sino una verdad, y esta verdad se veía reflejada en los servicios públicos brindados, por ende, la gente estaba contenta con su Gobierno.

Tuve un sueño maravilloso, en el cual la crítica constructiva era la base de la expresión social y la prensa publicaba lo que el corazón les indicaba, siendo el periodismo uno de los empleos más respetados y valorados en el país, sin temor a la opresión y sin escribir lo que el dinero indicaba.

Tuve un sueño maravilloso, donde el que la hacía la pagaba, siendo la justicia el pilar de la sociedad civilizada, no un juego de niños en el que la mayoría salía ganando. En el que en mi Estado los niños jugaban a cualquier hora por las calles y las personas abrían sus negocios en cualquier momento, siendo su única preocupación lo que venderían y no la intimidación de otros factores.

Tuve un sueño maravilloso… que sólo por ser sueño ya era maravilloso y que era maravilloso por ser mi sueño, donde nada de lo que soñé parece imposible si se trabajara día a día con la honestidad debida, esa imagen anhelada no se encuentra tan distante, la distancia entre el sueño y la realidad crece exclusivamente por una razón, y ésta es el actuar humano.

FUERA DE LUGAR: La crítica constructiva siempre es bienvenida, más en el sector público, pero cuando proviene de personajes que mucho pudieron hacer por el problema criticado en la oportunidad que tuvieron y que fueron beneficiados del erario (obra pública, licitaciones, etc.), se convierte en simple demagogia e hipocresía.

RECOMENDACIÓN SEMANAL: Para los amantes de las series con estilo ochentero y ciencia ficción, la nueva producción de NETFLIX “Stranger Things”, seguramente será de su agrado.

Arnoldo Huerta

Abogado, gusta de la política sana, la literatura y el buen derecho. Columnista en el periódico "El Expreso", "Epicentro de México", "Periódico Acceso" y "Revista Sondeo". Enamorado de Cd. Victoria y de su gente.