Psicología

Nuestras propias decisiones

Publicado el 27 de octubre de 2014

Desde niños nos acostumbramos a que alguien eligiera por nosotros; desde la ropa que nos ponían para ir al kínder, que íbamos a comer, a que colegio íbamos a ir, que religión practicar, que principios, ideas, etc.

Fuimos creciendo y pasamos a la etapa de la adolescencia en la cual empezamos a vivir experiencias más fuertes, confusas y sobre todo complicadas, elegimos una novia o novio y al poco tiempo se terminaba porque no era lo que esperábamos, nos cambiamos de carrera universitaria o tal vez escogimos una de la cual nunca estuvimos completamente seguros, pasamos por pérdidas, divorcios, falsos amigos o algo que nos marcó, del cual nos hizo desconfiar de nuestra propia persona, pensar que las ilusiones eran como la magia, un truco del cual nunca estabas ciertamente seguro si era real o no.

Hay un proverbio muy famoso que siempre me hace reflexionar: “Recuerda que todos los que conoces tienen miedo de algo, aman algo y han perdido algo.” Eso me hace darme cuenta que todos y cada uno de nosotros hemos pasado por esa montaña rusa llamada vida, en la que en ocasiones nos sentimos la persona más realizada y de repente tomamos una decisión o sucede algo de lo cual todo se viene abajo en caída libre sin vuelta atrás y así sucesivamente sin darnos cuenta ya estamos otra vez en lo más alto de la montaña, así es el camino de cada uno de nosotros, nuestras decisiones nos hacen crecer, ser superiores, aprender y madurar, son esas pequeñas pero grandes bendiciones o errores que cometemos que nos convierte en lo que hasta ahorita somos, para nuestra fortuna somos moldeables, todo puede arreglarse, cambiar si se comienza de nuevo, es simplemente el hecho de que hagamos lo que realmente muy en el fondo de nosotros sepamos, que es lo que nos va a funcionar adecuadamente, a veces (la mayoría) cometemos el error de hablarle a un sin fin de personas para preguntarles que podemos hacer sobre aquella situación que tanto nos tiene preocupados y no sabemos cómo resolver, no digo que este mal pedir consejos u opiniones al contrario eso nos guía a abrir nuestra mente hacia otros horizontes, pero no necesariamente debemos de hacer caso tal cual de lo que los demás digan que hagamos, cada persona es un mundo diferente, yo puedo pensar una cosa mientras tu otra, para mí una cosa me puede funcionar como para alguien más puede ser un fracaso, es cuestión de seguir esa intuición que todos llevamos dentro de saber que es lo que nos va a llevar a lo que tanto anhelamos. Guiarnos por todas esas experiencias vividas y sacar el mejor provecho de todo lo que nos resulto exitoso. El definir un camino y arriesgarnos son cosas que no nos gusta, pero créanme algo que e aprendido es que… el no saber que decisión tomar y estar en el aire es peor que haber decidido algo y que no resultara como esperábamos. Es importante siempre saber que es lo que queremos, y tratar de poner todo de nuestra parte para realizar nuestros sueños, si no funcionan siempre hay mas caminos, pero siempre saber decidir. Elige y equivócate si quieres, pero vuelve a tomar las riendas, nunca te quedes al aire esperando una señal del cielo, las oportunidades son como estrellas fugaces si no las atrapamos se van en un abrir y cerrar de ojos, es momento de actuar, sin esperar nada a cambio, ni aprobación de los demás ni nada, la única aprobación es la de ti mismo la de darte cuenta que hiciste algo por tu bien, algo que valió la pena y que significó mucho para ti, que al fin y al cabo si resulta como querías es un escalón más para alcanzar el éxito, y si no, es un aprendizaje que te servirá en el futuro para ser mejor.

Libro que recomiendo: El alquimista: Paulo Coelho

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Mariana Garrido Assad

Nací en Monterrey Nuevo León, pero soy Tamaulipeca y orgullosamente Victorense, una ciudad bonita, limpia y transparente, sinónimo de una ciudad amable. A lo largo de mi vida he aprendido la importancia de la familia, los valores, la unión, el respeto y sobre todo la igualdad hacia el prójimo.

Soy Lic. en Psicología Clínica graduada de la Universidad de Monterrey y actualmente hago mi maestría en Psicoterapia Breve Familiar y de Pareja, al igual trabajo en un kinder con niños de edades entre 1 y 3 años y por las tardes doy terapia en el DIF de San Pedro.

En mi tiempo libre escribo, ya que al escribir comparto mi opinión y pensamientos relacionados a la psicología y a otras áreas básicas del ser humano.

Mi familia siempre me enseñó que es mejor dar que recibir, ya que al dar sin esperar algo a cambio y el ser compasivos con los demás, la vida nos lo recompensa con alegrías y bendiciones a nuestro alrededor.