Psicología

¿Quién realmente necesita un psicólogo?

Publicado el 26 de mayo de 2015

Estos son algunos  mitos más comunes que he escuchado al hablar de acudir a terapia psicológica:

  • No estoy loco.
  • A mí una persona que no conozco, no me va a venir a decir que hacer de mi vida.
  • El psicólogo está más loco.
  • No voy a pagar para contar mis problemas a un desconocido.
  • ¿Que va a pensar la sociedad si se enteran que fui a un psicólogo?, de seguro que me va mal.
  • Que flojera todo el tiempo leyéndote la mente, te adivinan tu futuro y saben tu pasado.

Con esta última frase hago siempre un comentario gracioso, “recuerda que soy psicóloga, no bruja”.

En épocas anteriores así se vivía: “calladito te ves más bonito”  “aguántate” “tú eres niño, los hombres no lloran”  “tú eres mujer, no digas lo que sientes”

Lamentablemente hablar de terapia o psicólogo todavía en ocasiones se vuelve un tema prohibido. Algo que está mal, un tabú o el hecho de tener un problema se prefiere callar que comunicar.

No sabemos como manejarlo y lo solucionamos con un “aquí no pasa nada.” Pero yo me pregunto: ¿cuánto durará eso? y ¿porqué mejor no tomar las riendas del asunto y buscar una orientación profesional?

La psicología es una ciencia, abarca la rama de la salud, ya que mente y cuerpo van de la mano, están conectados y si uno no funciona correctamente, en automático el otro empieza a decaer. Un ejemplo claro es la gastritis, colitis, taquicardia por nervios, palpitaciones excesivas, deseo excesivo de dormir todo el día o insomnio, falta o incremento de apetito, cambios de ánimo extremos, entre otros.

Todo va en conjunto ir a terapia no tiene que ser sinónimo de debilidad, al revés, la gente que llega a terapia es alguien consciente de que la vida es un proceso de subidas y bajadas y que acudir a una persona que tiene experiencia en la psicología y pueda guiarte a clarificar tus decisiones y dudas con la simple finalidad de llegar a una solución es una decisión madura y crecimiento personal.

Muchas personas me cuestionan que se hace en una terapia, todo depende de la situación, la sesión dura aproximadamente 50 minutos, en la terapia se trabaja la mayor parte de la sesión en un diálogo entre el paciente y el psicólogo que se complementa con ejercicios de relajación,  juegos, hipnósis, meditación y muchas formas más de poner en práctica lo aprendido, complementando al final con una tarea, libro, película o dinámica que se trabaja externo a la consulta, el tiempo de las sesiones es dependiendo el avance y la voluntad del paciente aun así se recomienda que sean de 10 a 15 sesiones.

La finalidad de la terapia es aprender nuevas formas de pensar, afrontar y vencer el miedo, estrés, timidez. Así como también superar un divorcio, duelo, infidelidad, adicción, enfermedad o problema escolar.

Se puede asistir de forma individual, de pareja o si es necesario toda la familia. Es importante ser honestos con nosotros mismos y reconocer cuando algo se sale de control y no estamos funcionando de la manera en que deseamos, en realidad, acudir a terapia es una experiencia enriquecedora, te ayuda a conocerte mejor y a sobrellevar alguna dificultad afrontándola de la mejor manera.

 

Libro que recomiendo:

Conversaciones con Dios – Neale Donald Walsch

Mariana Garrido Assad

Nací en Monterrey Nuevo León, pero soy Tamaulipeca y orgullosamente Victorense, una ciudad bonita, limpia y transparente, sinónimo de una ciudad amable. A lo largo de mi vida he aprendido la importancia de la familia, los valores, la unión, el respeto y sobre todo la igualdad hacia el prójimo.

Soy Lic. en Psicología Clínica graduada de la Universidad de Monterrey y actualmente hago mi maestría en Psicoterapia Breve Familiar y de Pareja, al igual trabajo en un kinder con niños de edades entre 1 y 3 años y por las tardes doy terapia en el DIF de San Pedro.

En mi tiempo libre escribo, ya que al escribir comparto mi opinión y pensamientos relacionados a la psicología y a otras áreas básicas del ser humano.

Mi familia siempre me enseñó que es mejor dar que recibir, ya que al dar sin esperar algo a cambio y el ser compasivos con los demás, la vida nos lo recompensa con alegrías y bendiciones a nuestro alrededor.