Opinión Del Experto Nacional

CRISIS EN SALUD ¿CUAL SIGUE?

Publicado el 08 de febrero de 2020

 

Crisis en salud ¿Cual sigue?

Por Ricardo Alexander M.

Como fue augurado por especialistas en el sector salud, incluyendo cámaras empresariales, expertos en la materia y exfuncionarios públicos, las malas decisiones tomadas por las autoridades, sin experiencia y con base en diagnósticos precipitados, pusieron en jaque la prestación de los servicios que brinda la red de clínicas y hospitales a cargo del Estado.

Primero propusieron ir en contra del funcionamiento del mercado, al separar la producción y la distribución de medicamentos, instruyendo al IMSS para que se encargara de repartirlos en los diferentes estados del país. Aunque al final esto no es mala idea, no existe la capacidad para llevarlo a cabo, por lo que se optó por hacer una contratación dividiendo las dos funciones, lo que en la práctica ha resultado en costos dobles y en un desastre logístico.

Asimismo, la absurda destrucción del Seguro Popular, para ser sustituido por un Insabi —al cual los gobiernos del PAN no se han adherido— que no tiene ni pies ni cabeza, y cuyo titular, Juan Ferrer, no cuenta con experiencia en el sector, ha dejado en el desamparo a millones de personas.

Después, y más grave, ha sido la equivocada planeación en la compra de medicinas. Por un lado, se han llevado a cabo procesos que incumplen con la legislación —y tratados internacionales— en materia de contrataciones públicas y, por el otro, se tiró a la basura toda la experiencia en la realización de la compra consolidada de medicamentos que comandaba el IMSS y que abastecía a casi todas las instituciones federales y a gran parte de las estatales.

Por poner un ejemplo, en la compra consolidada 2019-2020, que dirigió la ahora titular del SAT, Raquel Buenrostro, —además de haber sido menor que en años anteriores— no se adjudicaron el 40% de las claves ofertadas y las entregas están programadas para abril de este año.

Derivado de ello y de otras tantas cosas más atribuibles a nuestros funcionarios públicos, según dio a conocer el martes Carlos Loret de Mola, en su columna para El Universal, el abasto de medicinas ha caído, por lo menos, un 10% en el IMSS, llegando a los peores niveles en varios años —al final del 2018 era de más del 99 por ciento—.

Ahora, nuestras autoridades están tratando de salvar el tema con procedimientos irregulares, más adjudicaciones directas y licitaciones con tiempos recortados, mecanismos —los dos últimos—que —según la ley— únicamente deben ser usados por excepción y en casos extraordinarios, siendo que la mala planeación no se coloca en esos supuestos.

Ya con el problema y para poder quitarse trabas, la Secretaría de Salud publicó, el pasado 28 de enero, un acuerdo por el que ya no será necesario que las medicinas cuenten con registro sanitario expedido en México —antes tramitado por la Cofepris, a la que le dan el tiro de gracia—, poniendo con ello en riesgo la calidad de las medicinas que se distribuyen en nuestro país.

Con lo anterior, se suma a la inseguridad y al cero crecimiento económico, la crisis en el sector salud, y mientras millones de mexicanos le aplauden a nuestro mandatario a cambio de pan y circo, él nos entretiene con la rifa del avión presidencial. Al final, la realidad se impone y ya estamos viendo las consecuencias de las decisiones de la administración del presidente López Obrador. Habrá que ver cuál crisis sigue.

 

*Maestro en Administración Pública por la Universidad de Harvard  y profesor de Derecho Constitucional en la Universidad Panamericana

Twitter: @ralexandermp

Ricardo Alexander

Maestro en administración pública por la Universidad de Harvard y profesor en la Universidad Panamericana. Colaborador en Excelsior. Twitter: @ralexandermp