Opinión Del Experto Nacional

#Opinión || El precio de la paz

Publicado el 26 de septiembre de 2021

 

El precio de la paz
Por Ricardo Alexander M. 

Si algo se ha evidenciado sobre la estrategia del gobierno federal en materia de seguridad, es que es inexistente. Se trata más bien de una amorfa argamasa de malas e inconexas decisiones que han dado como resultado –entre otros– el homicidio de 100 mil mexicanos en lo que va del sexenio.

Desde la eliminación de la Policía Federal, pasando por los “abrazos y no balazos”, hasta la clara incapacidad de Alfonso Durazo cuando estuvo a cargo de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, todas las medidas que ha tomado el gobierno del presidente López Obrador han sido un rotundo –y anunciado– fracaso.

Dentro de tanta confusión, aparece un nuevo elemento de preocupación. El martes pasado, en su comparecía ante el Senado, la titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, Rosa Icela Rodríguez, declaró: “no venimos a ganar una guerra, sino la paz”.

Parece que sus palabras esconden lo que se ha sospechado durante los últimos años, y es que el gobierno de la Cuarta Transformación no ve a las organizaciones criminales como una amenaza o la raíz del problema, sino como parte de la solución.

Por eso, si para alcanzar la paz es necesario reunirse con narcos, lo van a hacer. Es un ofrecimiento directo para abrir las negociaciones y pactar. La idea no es que dejen de operar, de corromper, de comprar elecciones y poner candidatos. Simplemente, que paren de asesinar a otros mexicanos para poder presumir el logro.

En la misma línea, no debe sorprendernos que se decidió liberar a Ovidio Guzmán y dejar de perseguir a otros tantos narcotraficantes. La paz ante todo, aunque sea simulada y momentánea. No se vayan a enojar las organizaciones criminales con el mandatario y su gobierno. Mejor estar bien con ellos y felicitarlos, como sucedió después de las elecciones del pasado 6 de junio, por “portarse bien”, no obstante exista evidencia de que operaron para apoyar a algunos candidatos –de Morena–.

Pero no es la primera vez que se insinúa algo tan descabellado e insostenible. Durante la campaña por la presidencia, el mandatario dijo que estaba abierto a un diálogo con los narcotraficantes para “resolver la violencia”. Incluso habló de ofrecerles amnistía. Ahora sabemos que también, quien fuera subsecretario de Gobernación, Ricardo Peralta, se reunió con miembros de una organización criminal en Tamaulipas. Kafkiano de un gobierno que se distingue por su poca disposición para negociar.

En el fondo, lo que se evidencia es la debilidad del Estado mexicano frente al crimen organizado y la poca disposición –y capacidad– de nuestras autoridades por hacer algo al respecto. Y si bien no sabemos hasta dónde llega esa relación entre el gobierno y los criminales, cada vez es más evidente y abierta.

El problema no es que se busque la paz, sino el precio que está dispuesto a pagar la administración del presidente López Obrador para alcanzarla, aunque sea de forma ficticia y pasajera. Mientras tanto, teniendo todos los elementos enfrente, el país sufre una ceguera selectiva y nuestras autoridades le abren la puerta a los victimarios del pueblo, a quienes se respeta y elogia. Pobre México.

 

Maestro en Administración Pública por la Universidad de Harvard y Profesor en la Universidad Panamericana.

Twitter: @ralexandermp

Ricardo Alexander

Maestro en administración pública por la Universidad de Harvard y profesor en la Universidad Panamericana. Colaborador en Excelsior. Twitter: @ralexandermp