Opinión Del Experto Nacional

#Opinión || La falacia de la militarización

Publicado el 02 de octubre de 2022

La falacia de la militarización
Por Ricardo Alexander M.

El tema de la militarización no es un asunto de mexicanos contra otros mexicanos, como nos lo han querido vender. Estar en contra no se trata de los “intereses y ambiciones personales” que nos planteó el secretario de la Defensa, el general Luis Cresencio Sandoval, hace algunos días. Estamos hablando del futuro del país.

Tratan de convencernos que necesitamos al Ejército en las calles para poder sentirnos seguros. Que ellos son los únicos que pueden combatir al crimen organizado pues son una institución confiable, efectiva e incorruptible.

Pero la realidad es otra. Se trata de una corporación falible, que históricamente ha tenido tratos con los narcotraficantes —o acaso ya se nos olvidaron casos como el del general Jesús Gutiérrez Rebollo o los Zetas, grupo de élite de origen militar que fungía como brazo armado del Cártel del Golfo—. Que no hace licitaciones públicas, sino adjudicaciones directas. Que esconde información bajo pretexto de seguridad nacional.

Ahora dicen que si los regresamos a sus cuarteles, México se quema. Pero, señores militares, el país está en llamas desde hace más de una década. Y en todo ese tiempo ustedes han estado en las calles. No han mejorado la situación, sino que ha empeorado mientras ustedes estaban a cargo. Cada día 100 mexicanos son asesinados y vivimos en el sexenio más violento de la historia moderna del país.

Ustedes, los militares, fueron los que convencieron al Presidente de desmantelar a la Policía Federal, la única institución civil que podía hacerle frente al crimen organizado y que significaba un contrapeso al Ejército.

Por eso, es una falacia la militarización. Nos dicen que los necesitamos hasta 2028 a cargo de la seguridad pública para solucionar el problema. Pero ustedes no sólo no han sido parte de la solución, sino que son parte del problema.

Y ahora llega un mandatario manipulable, lleno de miedos y odios, a darles más poder. A escucharlos sin ningún cuestionamiento y hasta cede a sus amenazas.

Debemos de reconocer una realidad. El Presidente no entiende las consecuencias de sus actos, por eso sus seguidores deberían cuestionar sus decisiones. Sabemos que no puede ver las repercusiones a corto, mediano y largo plazos de seguir otorgando facultades civiles a las Fuerzas Armadas al mero estilo de un gobierno militar que se sostiene gracias al monopolio de las armas.

El sexenio de López Obrador se va a terminar y él se va a ir, pero nosotros no. Tampoco el Ejército. No se trata de un tema de oposición. De visiones de país. Los mexicanos no ganamos nada con que los militares estén en las calles. Ellos sí. Los crimínales también.

En el fondo, las organizaciones criminales se han fortalecido a la par que se le ha otorgado más poder al Ejército.

Debemos parar. Dejar de seguir cavando el agujero en el que estamos metidos.

Senadores y diputados, dejen ya de llevarse a México entre las patas. Legitimar al Ejército en las calles no soluciona nada, sino que lo complica. Recuperen su dignidad y voten en contra de la propuesta que cabildea el oficialismo y que implica seguir por el camino de la sangre.

Les pedimos una pizca de sensatez. No se vendan. Piensen en el México que le van a dejar a sus hijos. No es sólo su responsabilidad sino su obligación. No traicionen a los ciudadanos.

Ricardo Alexander

Maestro en administración pública por la Universidad de Harvard y profesor en la Universidad Panamericana. Colaborador en Excelsior. Twitter: @ralexandermp