La crisis del fútbol mexicano se agudiza tras la decisión de cancelar el ascenso y descenso, que ha sido calificada como un golpe a la esencia del deporte. Este anuncio se produce en un contexto donde las voces en el Senado claman por justicia deportiva, mientras los líderes de la Federación Mexicana de Fútbol y la Liga MX se mantienen al margen.
La decisión y sus implicaciones
La suspensión del ascenso y descenso se implementó en 2020 como una medida temporal debido a la pandemia, con la promesa de que duraría seis temporadas. Sin embargo, en julio de este año, la Liga MX presentó un nuevo Reglamento de Competencia que, en su artículo 35, eliminó la posibilidad de ascensos y descensos basados en el rendimiento. Ahora, los equipos de Primera División no descenderán y los de la Liga de Expansión no podrán ascender, salvo si compran una franquicia.
Esta decisión, más allá de lo técnico, actúa como un blindaje para los 18 clubes de la Liga MX. Sin la amenaza del descenso, los equipos pueden terminar en los últimos lugares sin consecuencias, lo que fomenta la mediocridad. Ricardo Ferretti lo resumió bien: «Vivir sin ascenso y descenso es promover la mediocridad. El nivel del fútbol en nuestro país ha bajado notablemente».
Consecuencias a futuro
Las repercusiones de esta decisión ya son evidentes y pueden ser devastadoras.
- Talento joven: Miles de futbolistas de la Liga de Expansión ven limitada su oportunidad de ascenso, lo que lleva a una reducción de las inversiones en esos clubes y a un riesgo creciente de amaños y apuestas ilegales.
- Impacto en ciudades locales: Equipos como Leones Negros y Cancún FC hicieron inversiones con la esperanza de ascender. Sin esa posibilidad, el futuro del fútbol en esas ciudades se ve amenazado.
- Competitividad internacional: México se aleja de los sistemas abiertos que premian el esfuerzo y se acerca al modelo cerrado de la MLS, lo que podría resultar en un producto menos atractivo para los aficionados.
El Senado, impulsado por el Movimiento Ciudadano, anunció que presentará una iniciativa de ley para que el mérito deportivo sea obligatorio en las asociaciones deportivas del país. «Lo que es privado por su propiedad puede ser público por sus consecuencias», afirmó el senador Clemente Castañeda, enfatizando que el fútbol mexicano es un fenómeno de interés público, no solo un negocio privado.
La respuesta de la FMF y la Liga MX ha sido, una vez más, el silencio o justificaciones sobre infraestructura. Sin embargo, la solución no radica en cerrar la puerta a los ascensos, sino en crear oportunidades y un sistema que premie el esfuerzo en la cancha.
El futuro del fútbol mexicano está en juego. Sin ascenso ni descenso, se corre el riesgo de perder la esencia de este deporte, donde cualquier equipo, con dedicación y talento, puede alcanzar lo más alto. Si no se corrige el rumbo, el fútbol se convertirá en un club privado, donde el sueño de miles de niños será medir su éxito en millones de pesos, no en goles ni esfuerzo.
Y eso, simplemente, no es fútbol.
Fuente: Plano Deportivo







































