Otro caso más de “PARECE BROMA”, pero es la 4T
Tras semanas del derrame de petróleo en el Golfo de México, que ocasionó que el hidrocarburo contaminara y envenenara miles de peces y animales, aunado a la llegada de petróleo a las playas de varios estados del país, a Petróleos Mexicanos no les quedó de otra que aceptar la responsabilidad y confirmar lo que todo el mundo exhibía, la fuga de un ducto de Pemex ocasionó el derrame en el Golfo de México.
El análisis interno de Petróleos Mexicanos (Pemex) sobre el derrame en el complejo Abkatún-Pol-Chuc no solo identificó el origen de la fuga, sino una serie de irregularidades operativas que, de acuerdo con su director general, Víctor Rodríguez Padilla, nunca fueron informadas a los altos mandos de la empresa.
A partir de la revisión de bitácoras de ocho embarcaciones y el cruce con información técnica y satelital, el funcionario reportó hallazgos directamente a la Fiscalía General de la República y a la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, a través de la unidad de responsabilidades de la petrolera.
La primera irregularidad identificada fue la pérdida de integridad mecánica de un oleoducto, así como trabajos de reparación no reportados ni a la dirección general ni a los niveles superiores de la empresa.En segundo lugar, se confirmó la existencia de una fuga de hidrocarburos en instalaciones de Pemex, la cual fue negada de manera «sistemática» por áreas operativas, incluso en marzo, cuando comenzaron a registrarse arribazones de petróleo en costas del Golfo de México.
Otra de las inconsistencias detectadas fue la coincidencia entre el punto de daño del ducto y el origen de la mancha identificado por análisis científicos, lo que refuerza la trazabilidad del incidente frente a versiones iniciales que apuntaban a otras causas.
Asimismo, se documentó el ocultamiento de al menos 350 m³ de agua oleosa recuperada mediante barreras de contención, información que no fue reportada oportunamente.
También se evidenció una contradicción entre reportes que calificaban el incidente como un “simple lagrimeo” y el despliegue de once embarcaciones utilizadas para contener, recuperar y dispersar hidrocarburos. Finalmente, el análisis señala como irregularidad la decisión de no detener completamente el flujo del ducto, lo que contribuyó a prolongar la duración y magnitud del derrame. El cierre de la válvula principal se realizó hasta el 14 de febrero, ocho días después de detectada la fuga.
Las bitácoras revisadas documentan que desde el 6 de febrero un sobrevuelo detectó presencia de aceite cerca de la plataforma Pol Alfa, lo que derivó en la instalación inmediata de barreras y trabajos de contención. Sin embargo, el origen exacto de la fuga fue localizado hasta el 8 de febrero por buzos especializados, tras 48 horas de búsqueda en condiciones adversas.
Desde la tribuna de la mañanera, la presidenta Sheinbaum minimizaba lo ocurrido, inclusive culpaba a una embarcación de lo ocurrido, calificaba de mentirosas a las Agrupaciones que exhibían y confirmaban el origen y sobre todo la magnitud del derrame en el Golfo de México, viralizado por videos que circulaban en redes, pero como fieles a su libreto, desviaban la atención para no afrontar su responsabilidad. Ayer se confirmó la culpabilidad de Pemex, su tardía reacción y aprovechando curiosamente que el día de hoy no habría conferencia mañanera, el titular de Pemex anunció la verdadera razón, eso sí, exonerándose de lo ocurrido ya que le ocultaban información tan relevante.







































