Las autoridades sanitarias de Estados Unidos han confirmado la identificación de un segundo caso del gusano barrenador del Nuevo Mundo en Texas, lo que ha llevado a un incremento en los esfuerzos para prevenir la propagación de este parásito, conocido por ser altamente perjudicial para la ganadería.
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) comunicó que el nuevo caso fue detectado en un becerro de un mes de edad en el condado de Zavala, situado a aproximadamente nueve kilómetros del primer caso que había sido reportado en la misma área días antes.
La confirmación ha generado una nueva alerta entre los productores ganaderos y las autoridades de salud, quienes están en una carrera contra el tiempo para evitar que el parásito se establezca nuevamente en el territorio estadounidense.
El gusano barrenador del Nuevo Mundo fue oficialmente erradicado en Estados Unidos en 1966 gracias a un extenso programa de control biológico. No obstante, en 2017 se presentó un brote aislado en el sur de Florida, lo que llevó a la implementación de medidas extraordinarias para contenerlo.
La inquietud actual se debe a que ambos casos fueron detectados cerca de la frontera con México, una región considerada estratégica para el comercio ganadero y donde las autoridades estadounidenses han intensificado las medidas de vigilancia sanitaria ante el riesgo de introducción del parásito.
El gusano barrenador es la larva de una mosca que deposita sus huevos en heridas abiertas de animales de sangre caliente. Una vez que las larvas emergen, comienzan a alimentarse de tejido vivo, causando lesiones severas, infecciones, pérdida de peso e incluso la muerte de los animales afectados si no se les brinda un tratamiento adecuado.
Aunque el ganado es uno de los principales perjudicados, el parásito también puede afectar a fauna silvestre, mascotas e incluso seres humanos en ciertas circunstancias.
Tras la detección del primer caso, las autoridades establecieron una zona de cuarentena de aproximadamente 20 kilómetros alrededor del área afectada, además de aumentar las inspecciones veterinarias y los monitoreos en ranchos y explotaciones ganaderas cercanas.
Expertos advierten que la reaparición del gusano barrenador representa una amenaza económica significativa para la industria pecuaria estadounidense. Según estimaciones oficiales, el costo de las acciones de control y combate podría superar los mil 800 millones de dólares solo en Texas si el brote llegara a expandirse.
La situación también mantiene a productores y autoridades mexicanas en alerta, dada la estrecha relación comercial entre ambos países en el ámbito ganadero y las restricciones sanitarias que podrían derivarse de una mayor propagación del parásito.
Mientras continúan las investigaciones para determinar el origen exacto de los casos detectados, las autoridades estadounidenses han reforzado los protocolos de vigilancia epidemiológica animal y han instado a los productores a reportar de inmediato cualquier lesión sospechosa en el ganado.
El objetivo es prevenir que el gusano barrenador se convierta nuevamente en una amenaza permanente para la producción pecuaria de Norteamérica, una situación que no se había presentado de manera significativa en décadas.
Fuente: Plano Informativo







































