Este sábado, decenas de chavistas se congregaron en el centro de Caracas para manifestarse en contra de la presencia de Estados Unidos en Venezuela y exigir la liberación de Nicolás Maduro y Cilia Flores, quienes fueron capturados el pasado 3 de enero por tropas estadounidenses.
Acusaciones al imperialismo
Durante la protesta, Humberto Vargas, miembro del Frente Popular Antiimperialista, declaró a EFE: «Nosotros hemos definido que nuestro enemigo verdadero es el imperialismo yankee y el sionismo (en referencia a Israel) y sus acólitos en Venezuela». Los manifestantes también arremetieron contra el mandatario Donald Trump, a quien llamaron «asesino».
Cerca de la sede de la Asamblea Nacional (AN), los participantes distribuyeron un manifiesto a los transeúntes, en el que rechazaron el proceso de diálogo con un sector de la oposición, liderado por la exdiputada Dinorah Figuera.
Rechazo al diálogo y a acuerdos petroleros
Según los chavistas, la negociación es una «trampa tutelada» por Estados Unidos, diseñada para imponer el «plan trazado» por Trump tras el ataque militar del 3 de enero en Caracas y sus alrededores.
Vargas afirmó que continuarán en las calles rechazando al imperialismo y mencionó que próximamente discutirán el alcance del acuerdo petrolero anunciado el viernes, el cual permitirá a Washington controlar más del 20 % de las reservas de crudo venezolano.
«Para nosotros el Gobierno es víctima de lo que está pasando», añadió Vargas.
Asimismo, expresó que seguirán exigiendo la libertad de Maduro y Flores, y consideró que el Ejecutivo chavista está trabajando para lograr este objetivo.
Acuerdo petrolero con Estados Unidos
El viernes, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, confirmó el «histórico acuerdo» petrolero con Estados Unidos y agradeció a Trump y al secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, por su disposición en el desarrollo de esta alianza, que describió como «un hito histórico en las relaciones bilaterales».
Rodríguez afirmó que el acuerdo, inicialmente anunciado por Trump, permitirá «incrementar considerablemente la producción de petróleo con la participación de operadores privados».
Se contempla el desarrollo de 17 campos estratégicos, con un potencial probado de 65.000 millones de barriles de petróleo, una inversión de más de 100.000 millones de dólares y más de 209.000 millones de dólares en tributos para el Estado.
Las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Venezuela, que habían estado rotas durante siete años, fueron reanudadas tras la captura de Maduro, quien enfrenta un juicio en Nueva York por conspiración para cometer narcoterrorismo e importación de cocaína, mientras que Flores está acusada de delitos relacionados con la importación de drogas y posesión de armas.
Fuente: Plano Informativo







































