El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) ha confirmado dos nuevos casos de gusano barrenador del ganado, una plaga que afecta a animales de sangre caliente. Con estas detecciones, el total de casos reportados asciende a cuatro, lo que genera creciente preocupación en el sector ganadero.
Nuevos casos y origen sospechoso
Uno de los nuevos casos fue detectado en un ternero en el condado de La Salle, al sur de Texas, mientras que el otro se encontró en un perro en el condado de Andrews, en el oeste del estado. Según el USDA, el perro había estado recientemente en México, lo que ha llevado a abrir una “investigación epidemiológica” sobre ambos casos.
“Mientras atendemos estas detecciones que requieren atención inmediata y continuamos analizando casos sospechosos, también estamos trabajando para erradicar por completo esta plaga”, afirmó Dudley Hoskins, subsecretario de Programas de Comercialización y Regulación del USDA.
Los primeros dos casos fueron reportados en Texas la semana pasada, lo que llevó al gobierno estatal a declarar un estado de emergencia para contener la propagación del gusano barrenador.
Reacciones y preocupaciones en la industria
La secretaria de Agricultura de EE.UU., Brooke Rollins, visitó Texas y aseguró a la cadena CNBC que la mosca del gusano barrenador no representa una amenaza para el abastecimiento de alimentos.
“No es un virus ni una enfermedad, es solo una pequeña plaga (…) y puede ser tratada”, señaló Rollins. “Vamos a hacer todo lo que esté a nuestro alcance para erradicarla, tal como lo hicimos hace 50 años”, añadió.
Sin embargo, el comisionado de Agricultura de Texas, Sid Miller, criticó la respuesta del Gobierno, afirmando que ha sido lenta, a pesar de las advertencias de líderes de la industria.
“En lugar de utilizar todas las herramientas disponibles, el USDA actuó con demasiada lentitud y se basó únicamente en una solución parcial que tarda años en implementarse por completo”, declaró.
Un brote significativo del gusano barrenador podría generar pérdidas de “miles de millones de dólares” en la industria ganadera y aumentar aún más los precios de la carne de res, que han subido un 57 por ciento desde 2020, según datos de la Reserva Federal de Dallas.
Texas cuenta con el mayor inventario de ganado vacuno de EE.UU., con más de doce millones de cabezas, y cualquier amenaza sanitaria podría tener consecuencias económicas profundas para productores, exportadores y consumidores en todo el país.
Fuente: López-Dóriga Digital







































