El crecimiento de las comunidades evangélicas ha trascendido lo meramente religioso y se ha convertido en una poderosa fuerza política en Latinoamérica. Este fenómeno se ha hecho evidente en países como Brasil, donde su influencia se siente en las elecciones y en el gobierno.
Influencia en elecciones y gobiernos
Desde Centroamérica hasta Colombia y Argentina, los evangélicos han logrado candidaturas, bancadas en el Parlamento y alianzas con gobiernos, además de ejercer presión sobre temas como la familia, el aborto y la educación. Este domingo, las elecciones presidenciales en Brasil vuelven a poner en el centro de atención a estos votantes.
En Brasil, la población evangélica creció del 15 % en 2000 al 27 % en 2022. Además, Mar Asset Management estima que el 35 % de los votantes serán evangélicos para 2026. En el último sondeo de Datafolha, el senador ultraderechista Flávio Bolsonaro lidera con un 62 % de intención de voto entre este grupo, mientras que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva obtiene solo un 29 %.
En el Congreso brasileño, 210 diputados, es decir, el 40 % de la Cámara Baja, pertenecen a la bancada evangélica, que defiende posturas conservadoras, como la oposición al aborto.
En Costa Rica, el predicador Fabricio Alvarado ganó la primera vuelta presidencial en 2018 y su partido, Restauración Nacional, obtuvo 14 de 57 escaños en el Congreso. Aunque después se dividió, Alvarado fundó Nueva República, que ganó siete diputaciones en 2022 y se alió con el gobierno de Rodrigo Chaves. Sin embargo, en 2026, el partido quedó fuera del Congreso, y el voto evangélico se volcó mayoritariamente hacia la oficialista Laura Fernández.
En Honduras, la iglesia evangélica ha crecido significativamente en los últimos 50 años y podría estar superando el 40 % de la población. A pesar de que algunos líderes evangélicos son cautelosos en el ámbito político, su influencia ha ido en aumento.
En El Salvador, los evangélicos representan aproximadamente el 36 % de la población, mientras que en Perú su presencia oscila entre el 11 % y 14 %.
La diversidad del voto evangélico
A pesar de su crecimiento, no existe un voto evangélico unificado. La investigadora brasileña Magali Cunha señala que los creyentes no siempre votan por motivos religiosos. Leandro Querido, director de Transparencia Electoral, opina que en barrios populares, la religión evangélica brinda una comunidad centrada en la familia y el trabajo, lo que puede influir en sus preferencias políticas.
«En un contexto de exclusión social se aferran a una comunidad religiosa que hace eje en la familia y el trabajo para buscar una salida de superación», explica Querido.
En Argentina, los evangélicos representan el 17,4 % de la población, unos 8 millones de personas. Dos senadores y siete diputados profesan esta fe, aunque no hay una coordinación formal con el gobierno de Javier Milei.
En Perú, algunos pastores han llegado al Congreso a través de Renovación Popular, impulsando iniciativas contra el enfoque de género en la educación. También está el partido Frepap, que en 2020 obtuvo el 8,38 % de los votos y 15 escaños en el Congreso.
En El Salvador, las posiciones varían: el pastor Edgar López Bertrand Jr. apoya al presidente Nayib Bukele, mientras que Mario Vega, de Misión Cristiana Elim, ha criticado al gobierno, llegando a calificarlo de «dictadura» tras la intervención militar en la Asamblea Legislativa en 2021.
Relaciones con el gobierno
En Colombia, el presidente Abelardo de la Espriella se ha apoyado en megaiglesias protestantes y ha incluido a pastores en su gobierno, con el aborto como uno de sus principales temas de la «batalla cultural». En Chile, donde los evangélicos son el 16,3 % de la población, hay al menos ocho parlamentarios evangélicos y la ministra de la Mujer, Judith Marín, también profesa esta fe. El gobierno de José Antonio Kast incluso habilitó una capilla evangélica permanente en el Palacio de La Moneda.
Fuente: Plano Informativo







































