Durante su visita a la isla italiana de Lampedusa el 4 de julio de 2026, el papa León XIV afirmó que los miles de muertos en el mar Mediterráneo son víctimas de «decisiones tomadas» y «decisiones omitidas», subrayando la falta de atención ante la crisis migratoria.
Indiferencia y responsabilidad
En su homilía, el pontífice comparó la parábola del buen samaritano con la situación actual en el Mediterráneo, señalando que la indiferencia, intereses económicos y la falta de políticas efectivas perpetúan el sufrimiento de quienes intentan llegar a Europa.
«El desinterés por el bien común y la corrupción en los lugares de proveniencia, un sistema económico mundial que genera pobreza y exclusión, el miedo que fomenta prejuicios y desprecio», comentó el papa.
León XIV también mencionó que la gente a menudo piensa que estos problemas no les competen, y criticó el lento paso de una gestión de emergencias a la creación de políticas integrales.
Agradecimiento a la comunidad local
El papa, con una casulla azul que simbolizaba las olas del mar, agradeció a los habitantes de Lampedusa por su labor de acogida. «He venido a agradecerles, hermanos y hermanas de Lampedusa, por la proximidad que muchos entre ustedes han decidido ejercitar», destacó.
León XIV hizo una parada en el cementerio local para rendir homenaje a los migrantes fallecidos, señalando que Lampedusa y Linosa están en un «camino peligroso», donde miles de humanos han sido víctimas de la indiferencia.
Un llamado a Europa
El papa instó a Europa a asumir su «equivalente responsabilidad» histórica para abordar la migración con una estrategia a largo plazo. «Europa tiene la capacidad de afrontar la crisis de modo orgánico, insertando los primeros auxilios en un plan estratégico de larga duración», afirmó.
Además, hizo un llamado a las instituciones públicas y a la sociedad civil para trabajar juntos en este esfuerzo. Recordó su reciente viaje apostólico a Tenerife, advirtiendo sobre el riesgo de que la cultura de acogida se vea amenazada por la actividad turística.
Una revolución de compasión
El papa también valoró el trabajo de instituciones civiles y organizaciones como el Forum Lampedusa Solidario, a las que describió como parte de una «revolución interior» basada en la compasión.
Dirigiéndose a los migrantes presentes, subrayó que ellos también ejercen la solidaridad en su travesía. «Todos tenemos en Dios un puerto seguro, del cual cada comunidad cristiana está llamada a ser un reflejo en la tierra», concluyó.
La misa, que se celebró con una imagen de la Virgen de Porto Salvo, marcó el cierre del viaje pastoral del papa a Lampedusa antes de regresar al Vaticano.
Fuente: López-Dóriga Digital







































