Desde finales de febrero, la guerra en Irán ha incrementado los precios de la gasolina y el diésel, sumando 468.000 millones de dólares a la factura mundial de combustibles, según un informe del Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio (CREA), publicado este lunes.
El CREA, un organismo independiente con sede en Finlandia, reportó que este aumento ha tenido un impacto significativo en Estados Unidos, que, a pesar de ser el mayor productor de petróleo del mundo, ha pagado 160.000 millones de dólares más por sus combustibles, lo que representa casi un tercio del total del gasto adicional.
Impacto global y costos por país
El análisis del CREA compara el consumo y los precios de combustibles en 169 países entre enero y febrero, antes de que se interrumpieran los envíos a través del estrecho de Ormuz, con los precios registrados desde principios de marzo hasta la fecha.
Después de Estados Unidos, los países que más han pagado por este sobrecosto son:
- China: 54.000 millones de dólares
- Canadá: 17.400 millones de dólares
- Alemania: 15.600 millones de dólares
- Francia: 15.300 millones de dólares
- Reino Unido: 12.700 millones de dólares
España ocupa el undécimo lugar en esta lista, con un sobrecosto de 8.000 millones de dólares.
El informe indica que el aumento en los precios de los combustibles fósiles ha resultado en un costo adicional de 471 dólares por persona en Estados Unidos, una cifra casi ocho veces mayor que el promedio global de 60 dólares.
«Estados Unidos produce más petróleo y gas que cualquier otro país, pero eso no ha protegido a los estadounidenses de las repercusiones de esta guerra», afirmó Lauri Myllyvirta, cofundador del CREA.
Myllyvirta explicó que los consumidores estadounidenses son los más afectados, debido a su alto consumo de petróleo, lo que los hace vulnerables a las fluctuaciones de precios. «La lección es clara: la mejor protección frente a la volatilidad de los precios del petróleo no consiste en extraer más, sino en necesitar menos», agregó.
El análisis también revela que el aumento de precios en EE. UU. fue comparable al de otras economías de mercado, pero su exposición fue mayor por el alto consumo de combustible por persona y el escaso progreso en reducir la dependencia del petróleo.
En los primeros ocho meses de 2026, los vehículos eléctricos solo representaron el 7,3 % de las ventas en EE. UU., un 3 % menos que en el mismo periodo del año anterior. En comparación, China alcanzó el 57 %, la Unión Europea el 32 % y Noruega el 98 %.
Canadá y Australia, que también tienen un alto consumo de combustible per cápita, registraron gastos adicionales de 422 y 386 dólares por persona, respectivamente.
Fuente: Plano Informativo







































