La posibilidad de una nueva ofensiva militar contra Irán se ha convertido en un tema central de la campaña electoral en Israel. El primer ministro, Benjamín Netanyahu, busca consolidar su imagen de líder fuerte justo a cinco días de las elecciones, mientras la oposición lo acusa de manipular la amenaza iraní para su beneficio político.
Pese a las constantes advertencias del Gobierno sobre un posible ataque a Irán, el analista Jonathan Rynhold, de la universidad israelí de Bar Ilan, considera que un ataque antes de los comicios del próximo martes es «muy improbable». Sin embargo, mantener viva esta posibilidad en el debate público podría ser beneficioso para Netanyahu.
«Creo que es bueno para él centrar la temática de los titulares como una cuestión de seguridad, en lugar de permitir que el debate se centre en los ultraortodoxos, que es un terreno desfavorable para él».
Desafíos internos y estrategia militar
La cuestión de los ultraortodoxos representa un gran reto para Netanyahu, cuya coalición depende del apoyo de los partidos religiosos judíos. Estos exigen mantener las exenciones del servicio militar para los estudiantes de las yeshivás, lo que ha generado tensiones políticas y sociales.
Rynhold afirma que Netanyahu tiene un margen limitado para ordenar una operación militar, ya que podría enfrentar oposición del presidente estadounidense, quien no desea un ataque a Irán antes de las primarias en EE. UU., y necesitaría el respaldo de los responsables de seguridad israelíes.
«Sin embargo, la percepción de que el primer ministro quiso reanudar los ataques contra Irán y fue frenado por Trump puede favorecerle electoralmente».
La atención sobre una posible guerra se intensificó el 18 de octubre, cuando Netanyahu agradeció a Trump su apoyo en un video dirigido a los estadounidenses, insinuando que la eliminación de la «amenaza iraní» podría reducir los precios de la gasolina.
El miércoles, Netanyahu declaró haber ordenado al Ejército y al Mosad «derrocar el régimen de Irán», aunque no hay confirmación de estas instrucciones por parte de los servicios de seguridad. Además, el Financial Times reportó que el primer ministro había preparado un plan para reanudar ataques a gran escala contra Irán, aunque no se llevó a cabo por la oposición de Trump.
La cuestión iraní también fue abordada en la reciente visita del secretario de Defensa de EE. UU., Pete Hegseth, a Israel, donde se reunieron para discutir la situación en Oriente Medio.
Reacciones desde la oposición
Las constantes amenazas del Gobierno han generado críticas en la oposición. El ministro de Defensa, Israel Katz, aseguró que el Ejército está preparado para llevar a cabo «acciones preventivas y defensivas» contra Irán ante un posible ataque durante las elecciones.
El líder del partido Yashar!, Gadi Eisenkot, exjefe del Estado Mayor, acusó a Katz de «preparar el terreno para el próximo desastre» y de desviar responsabilidades hacia sus rivales políticos. Por su parte, el líder opositor Yair Lapid calificó el mensaje de Katz de «imprudente e histérico», acusando al Gobierno de convertir la seguridad nacional en un «circo» para evitar una derrota electoral.
Katz negó las acusaciones, atribuyendo a sus críticos un «interés político mezquino». Rynhold señala que las amenazas de ataque probablemente continuarán en los próximos días, ya que Netanyahu buscará maximizar el rédito electoral de cualquier situación relacionada con la seguridad.
«La amenaza iraní permite al primer ministro situar ese asunto en el centro de la campaña, pero una operación militar sin suficiente respaldo podría acarrearle importantes costes políticos».
Fuente: Plano Informativo


































