Este sábado, Francia vivió una jornada de intensas protestas contra el aumento del costo de vida, que rápidamente se tornó en disturbios y saqueos en varias ciudades. En total, más de 400 detenidos se reportaron tras la movilización, que superó las expectativas de las autoridades y llevó al Gobierno a convocar una célula de crisis de emergencia.
Incendio en el ayuntamiento de Limoges
Uno de los episodios más impactantes tuvo lugar en Limoges, donde manifestantes encapuchados atacaron el histórico ayuntamiento, un edificio de 1876 declarado monumento histórico en 1975. Los agresores incendiaron un vehículo policial frente al edificio, rompieron ventanas y luego ingresaron para prender fuego al interior. Las llamas devastaron parte de la estructura, provocando el colapso de la cúpula y dos tercios de la fachada principal. El prefecto local, Maurice Barate, describió el incidente como una catástrofe patrimonial y señaló que el inmueble quedó prácticamente destruido.
Movilización y violencia en todo el país
El ministro del Interior, Laurent Núñez, reportó que cerca de 550,000 personas participaron en las protestas a nivel nacional, una cifra que superó ampliamente los pronósticos. Las autoridades atribuyeron gran parte de la violencia a grupos de ultraizquierda y alborotadores profesionales, quienes tenían la intención de atacar símbolos del Estado. Además de Limoges, se registraron ataques e incendios en prefecturas y oficinas de turismo, como la de Lyon, así como saqueos en comercios de París, Marsella y Estrasburgo.
Ante esta escalada de tensión, el presidente Emmanuel Macron condenó los ataques y aseguró que los responsables de los daños al patrimonio público serán perseguidos y castigados con todo el peso de la ley. En respuesta, el primer ministro Sébastien Lecornu coordinó operativos especiales para reforzar la seguridad y controlar los disturbios que mantienen en alerta a las principales ciudades del país.
Fuente: Plano Informativo







































