El xoloitzcuintle, perro emblemático de México, fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Ciudad de México el pasado 27 de octubre. Esta raza, venerada desde tiempos prehispánicos, ha sido reconocida por su valor histórico y cultural.
Significado y simbolismo
Desde la antigüedad, se creía que los xoloitzcuintles guiaban a las almas de los muertos a través del Mictlán. En torno a estos perros se ha construido un rico imaginario colectivo, lleno de simbolismos y significados en la medicina tradicional, la espiritualidad y la identidad social.
El gobierno capitalino explicó en el decreto publicado en la Gaceta Oficial que el objetivo es «reconocer y salvaguardar las narraciones, creencias, conocimientos tradicionales, prácticas, simbolismos y expresiones culturales» relacionadas con el xoloitzcuintle. Es importante aclarar que la protección se centra en el patrimonio cultural inmaterial, no en el animal o su raza.
Un ícono de la identidad mexicana
La declaración subraya que a principios del siglo XX, el xoloitzcuintle resurgió como símbolo de la mexicanidad. Su imagen ha sido inmortalizada en obras de muralismo y se ha convertido en un referente cultural de la Ciudad de México.
Las acciones para preservar esta tradición se llevarán a cabo bajo un plan coordinado por la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, con la participación activa de comunidades, grupos e instituciones relacionadas.
La leyenda del Xolo
Según la leyenda, el color del xoloitzcuintle determina su capacidad para guiar almas. Si el perro es negro, no podrá llevar almas al otro lado del río, lo que indica que ya ha cumplido su misión. Si es blanco o de color claro, aún no ha alcanzado la madurez necesaria. Solo los xoloitzcuintles de color gris jaspeado pueden desempeñar esta importante función.
Fuente: Plano Informativo







































