Cientos de personas marcharon el domingo 23 de agosto en Guadalajara para exigir agua limpia en la zona metropolitana. La movilización, que incluyó el Agua KK Festival, se originó en el parque de la Revolución y finalizó en Plaza Liberación, donde se realizaron talleres sobre el uso responsable del agua.
Demandas y preocupaciones
Los asistentes al evento pidieron a las autoridades emitir una alerta sanitaria debido a la presencia de contaminantes biológicos y químicos en el agua suministrada por el Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (Siapa).
“Agua sí, caca no. Agua sí, caca no”, fue uno de los gritos que resonó entre los manifestantes. Están preocupados por la calidad del agua que reciben en sus hogares, ya que estudios recientes han revelado la presencia de bacterias de E. coli y metales pesados en el líquido.
Entre las pancartas que se exhibieron, se leían mensajes como:
- “Queremos agua limpia en nuestras colonias”
- “Alerta sanitaria ya, Secretaría de Salud omisa”
- “El agua es un derecho, no un privilegio”
- “Agua para la vida, no para el negocio”
- “Inversión 100 por ciento pública para agua sí, no a las apps”
Rechazo a la privatización
El gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, había mencionado en julio la posibilidad de que empresas privadas invirtieran en el Siapa. Sin embargo, los manifestantes rechazaron cualquier intento de privatización, pidiendo en cambio que el organismo se democratice y que haya transparencia en la gestión del agua.
“No se debe entregar un cheque en blanco al gobierno estatal”, dijo Arturo Gleason, investigador y experto hídrico, durante el mitin.
Gleason también cuestionó el aumento de la inversión estatal, que pasó de 25 mil millones a más de 42 mil millones de pesos, instando a que cada proyecto a ejecutarse sea evaluado en términos de su costo, impacto y financiamiento.
La manifestación fue una oportunidad para que los ciudadanos recordaran que el agua es un derecho humano y un bien común. Proponen un modelo de gestión que incluya el control social y la participación comunitaria en la toma de decisiones sobre la calidad y distribución del agua.
Como alternativa a la gestión estatal, los participantes sugirieron establecer acuerdos público-comunitarios, promoviendo la colaboración sin fines de lucro con el Siapa, comunidades y organizaciones sociales.
Al final de la marcha, se llevaron a cabo talleres sobre tecnologías alternativas como filtros caseros y sistemas de captación de agua de lluvia, buscando empoderar a la comunidad en la gestión del agua.
Fuente: La Jornada







































