Un problema creciente afecta las costas del Caribe mexicano. Diariamente, llegan a Quintana Roo 9 mil toneladas de sargazo, una situación que preocupa a turistas y locales por el impacto en el paisaje y el ambiente.
El sargazo, que tiene una densidad de 275 kilos por metro cúbico, cubre 218 mil 182 metros cuadrados de mar con un espesor de 15 centímetros, según explica David Jauregui, asesor técnico de Grupo Dakatso y especialista en ingeniería marina. Esto equivale a 30.5 canchas de futbol o a una franja de playa de 11 kilómetros de largo por 20 metros de ancho.
Un fenómeno creciente
La llegada del sargazo, conocido como «marea dorada», comenzó a documentarse en 2011 y se ha vuelto un fenómeno constante. Se ha confirmado que proviene del Gran Cinturón de Sargazo en el Atlántico, una macroalga impulsada por el cambio climático. Actualmente, hay 90 mil toneladas flotando en el Mar Caribe, frente a las costas de Quintana Roo, según la Secretaría de Medio Ambiente (Semarnat).
Una ama de casa en Playa Coral compartió su experiencia: «Hay días en que el sargazo no deja ver el mar». La escena es desoladora; la playa, solitaria, presenta un paisaje de 10 metros de ancho lleno de sargazo podrido, erosionando la orilla y dejando a las palmas al borde del agua.
«Luego vienen los turistas y ya les vendieron la idea de que se pueden meter al azul turquesa, cuando la triste realidad es que ya no hay ningún azul turquesa», lamentó la mujer mientras limpiaba sus chanclas.
Acciones gubernamentales y recolección diaria
El jueves, la presidenta Claudia Sheinbaum interrumpió su conferencia sobre la estrategia contra el sargazo para asistir a la final del Mundial de Fútbol en Nueva York. «Es una muestra de que hay buena coordinación con el Gobierno de los Estados Unidos», justificó, mientras la llegada diaria de 9 mil toneladas se considera una emergencia comparable a amenazas políticas.
Desde hace cuatro años, Dakatso, que ha recibido un reconocimiento de la ONU por su producto Sargacreto, celebra el Día del Sargacero cada 13 de junio. Más de 2 mil 500 personas en Quintana Roo se dedican a la recolección diaria de este alga. En Playa Delfines, la playa pública de la zona hotelera, el mar azul turquesa presenta manchas oscuras, mientras que un antiguo pescador trabaja con un tractor para limpiar el sargazo.
«Ahorita va a ser de 7 a 11 (de la mañana). Ya cuando hay demasiado, es de 7 a 3 de la tarde», comentó el conductor mientras su trabajo dejaba la playa más o menos limpia. Sin embargo, la frustración es palpable: «A veces nosotros dejamos la playa como hoy, mañana venimos y está al tope de sargazo».
La estrategia actual del Gobierno incluye la compra de barcos sargaceros. Uno de los más grandes, construido por Grupo Dakatso, puede recoger 600 toneladas en un día, pero se necesitarían al menos 15 barcos para abordar la situación. Jauregui advierte que lo ideal es capturarlo en altamar, ya que la recolección en la playa causa más daño.
La empresa produce concreto ecológico a partir del sargazo, aunque su costo es un 10% más alto que el del concreto tradicional. Aún queda mucho por hacer, pues cuando el sargazo descompone en la playa, la recuperación del litoral se vuelve más compleja.
La situación se vuelve urgente para los restauranteros y turistas, resignados a ver cómo en lugares como Tulum, Cancún y Playa del Carmen el mar turquesa se vuelve cada vez más escaso.
Fuente: Plano Informativo







































