A dos años de su victoria electoral, la presidenta Claudia Sheinbaum ejecutó un rediseño integral de su primer círculo de colaboradores. Esta reestructura desplazó de los centros de decisión al grupo político heredado de la administración anterior, cuyos integrantes perdieron influencia, fueron acotados o terminaron fuera de sus cargos en el gabinete, el Poder Legislativo y la dirigencia del partido Morena.
El denominador común de los funcionarios salientes o relegados es su estrecha cercanía con el expresidente Andrés Manuel López Obrador. La recomposición política sepulta el peso operativo de los antiguos aspirantes a la candidatura presidencial del bloque oficialista y fractura el control directo que el entorno familiar del exmandatario ejercía sobre la estructura partidista.
Salidas clave en Morena y la Fiscalía General de la República
La renovación de mandos alcanzó su punto más visible con la renuncia de Andrés Manuel López Beltrán a la Secretaría de Organización de Morena, posición que dejó con el argumento de buscar una candidatura a diputado federal por Tabasco. Su salida ocurre tras cuestionamientos públicos sobre los viajes y el estilo de vida de miembros del movimiento, reactivados recientemente por la difusión de sus vacaciones en Japón.
La estructura partidista y las instituciones de justicia civil se alinearon al mando de Palacio Nacional mediante movimientos estratégicos:
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Dirigencia de Morena: Luisa María Alcalde abandonó la presidencia del partido luego de que Sheinbaum la incorporara a la Consejería Jurídica del Ejecutivo Federal, un movimiento anunciado desde la sede presidencial.
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Fiscalía General de la República (FGR): Alejandro Gertz Manero renunció a la titularidad de la FGR el 27 de noviembre de 2025, pese a que su periodo concluía en 2028. Tras una compleja negociación, fue sustituido por Ernestina Godoy, abogada de total confianza de la mandataria, mientras que Gertz fue enviado a la Embajada de México en Londres.
Pérdida de influencia de los exaspirantes en el Congreso
Los operadores políticos que compitieron en la campaña interna de 2023 y que inicialmente recibieron posiciones estratégicas en el Poder Legislativo perdieron su capacidad de interlocución directa y toma de decisiones. Personajes como Gerardo Fernández Noroña y los coordinadores parlamentarios enfrentan un escenario de marginación política.
Adán Augusto López pasó de ser uno de los artífices políticos del movimiento a quedar relegado de la conducción legislativa, en medio de señalamientos que lo vinculan con Hernán Bermúdez, su exsecretario de Seguridad en Tabasco acusado de nexos criminales. Por su parte, Ricardo Monreal perdió centralidad en San Lázaro tras asumir los costos políticos de los acuerdos impulsados en la Cámara de Diputados.
Finalmente, el coordinador del PVEM en el Senado, Manuel Velasco, marcó un distanciamiento evidente con el Gobierno federal. La ruptura del aliado parlamentario se profundizó tras la discusión de la reforma electoral, coyuntura en la que la bancada del Partido Verde Ecologista se rebeló contra la línea del Ejecutivo.
Las tensiones entre ambos grupos se anticipaban desde el 9 de marzo de 2025, cuando varios de los políticos hoy relegados ignoraron públicamente el arribo de la mandataria durante un acto en el Zócalo capitalino. Con estas bajas, el Ejecutivo Federal desarticula los contrapesos internos para asegurar la hegemonía de su propio equipo de trabajo en la segunda mitad de la gestión.







































