Este domingo, miles de personas se congregaron en Culiacán, Sinaloa, para participar en la marcha Sinaloa Ponte de Pie, con la que exigieron un alto a la violencia que ha marcado la vida en la región durante los últimos dos años. La movilización, que comenzó a las 8 de la mañana, reunió a familias vestidas de blanco, quienes pidieron vivir sin temor y con dignidad.
Marcha por la paz y la justicia
La protesta fue convocada por familiares de víctimas de la violencia, así como por empresarios de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) y miembros de diversas organizaciones sociales. Antes del inicio de la marcha, el obispo de Culiacán, José de Jesús Herrera Quiñones, ofreció una misa en la avenida Álvaro Obregón, donde hizo un llamado a recuperar la paz y evitar el rencor.
Martha Reyes, presidenta de Coparmex-Sinaloa, dejó claro que la movilización no era en contra de nadie, sino a favor de la vida. Con globos y pancartas, los participantes se dirigieron a la catedral Nuestra Señora del Rosario, clamando por el fin de la violencia que se desató tras la detención de Ismael El Mayo Zambada y Joaquín Guzmán López en 2024.
Desde ese momento, se han registrado aproximadamente 3,800 asesinatos y más de 4,400 personas desaparecidas. La Coparmex-Sinaloa también reportó el cierre de más de 5,000 empresas debido a la crisis de seguridad.
Demandas de justicia y paz
En el templete instalado frente a la catedral, oradores expresaron sus demandas por justicia. Los asistentes hicieron eco de frases como «¡No nos hemos acostumbrado a que nos maten!» y «¡Sinaloa no se rinde!». Se estima que participaron 50,000 personas, aunque no hubo cifras oficiales sobre la asistencia.
Entre los manifestantes estaban familiares de víctimas recientes, como el caso de Alejandro, un niño asesinado en un enfrentamiento, y Misael, un adolescente que fue privado de la vida mientras salía a comprar leche.
«Hoy caminamos por ti», exclamaron las mujeres que portaban una lona con la imagen de Alejandro, demandando paz para los niños.
En este contexto, Stephany, en representación de la niñez sinaloense, leyó un mensaje que pedía un Sinaloa donde todos los niños pudieran crecer seguros y felices.
Durante el evento, el director de la primaria Sócrates, Víctor Manuel Aispuro, criticó al gobierno por su falta de acción para restablecer la paz. «Los buenos somos más, no nos rendimos», afirmó, enfatizando el deseo de los habitantes de Culiacán de recuperar la tranquilidad.
La gobernadora Graciela Domínguez Nava se reunió recientemente con el obispo para dialogar sobre la paz en Sinaloa y destacó la importancia de la participación ciudadana en la marcha. Afirmó que es esencial unir esfuerzos entre la sociedad, las instituciones y el gobierno para reconstruir la paz en la región.
La manifestación también incluyó acciones simbólicas, como la quema de piñatas que representaban a algunos políticos, reflejando el descontento de la población hacia la situación actual en Sinaloa.
Fuente: La Jornada







































