La Secretaría de Salud (Ssa) federal ordenó la eliminación definitiva de la eritrosina, un colorante artificial conocido comercialmente como Rojo 3, en la producción de alimentos, bebidas y suplementos alimenticios. La restricción responde a evidencia científica que asocia el consumo de este aditivo con efectos de toxicidad crónica y potencial carcinogenicidad.
A través de un acuerdo publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF), el gobierno mexicano otorgó un plazo de 24 meses para que las empresas del sector ejecuten los ajustes de formulación y los estudios de vida de anaquel correspondientes. Con esta disposición oficial, queda sin efecto la normativa previa que permitía su uso libre en el mercado nacional.
El consumo en México duplica los límites de seguridad sanitaria
La decisión regulatoria se fundamenta en la Evaluación de Seguridad de Eritrosina en Alimentos expuesta ante el Consejo Científico de la Cofepris. Dicho informe reveló que la exposición promedio de la población mexicana a este aditivo duplica la Ingesta Diaria Admisible (IDA).
«La exposición estimada se mantiene cercana o superior a la IDA; este hallazgo indica que el consumo de eritrosina, según los usos previstos en México, representa un riesgo no aceptable para la salud de la población», cita el documento oficial.
La prohibición abarca tanto a la eritrosina pura como a sus variantes técnicas: las lacas rojo alimentos 14, rojo 3 FD&C No. CI: 45430 y el código SIN: 127.
Homologación internacional y demandas de la sociedad civil
Con esta medida, el marco legal mexicano se alinea con la política de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), país que restringió el uso del Rojo 3 en su industria alimentaria y estableció un periodo idéntico de transición para la reformulación de productos.
Organizaciones civiles como la Alianza por la Salud Alimentaria (ASA) impulsaron activamente el veto de la sustancia en el territorio nacional. No obstante, especialistas advierten que la regulación de los aditivos industriales debe profundizarse.
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Homologación: México se suma a las restricciones vigentes en Estados Unidos.
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Plazo técnico: Los fabricantes tienen dos años para retirar el insumo de sus líneas de producción.
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Agenda pendiente: Activistas señalan la necesidad de revisar otros colorantes artificiales bajo sospecha sanitaria.
Ana Larrañaga, investigadora en Salud Alimentaria de la organización El Poder del Consumidor, apuntó que la eliminación de la eritrosina marca un precedente indispensable en las políticas de salud pública, aunque recordó que existen otros colorantes vigentes en el mercado que requieren una evaluación similar de toxicidad.







































