Gianni Infantino, presidente de la FIFA, se encontraba en una posición privilegiada hace apenas dos semanas, disfrutando de la final del Mundial junto al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el 19 de julio en el estadio MetLife, cerca de Nueva York. Sin embargo, su reciente decisión de invitar a inversores privados a participar en los ingresos futuros de los Mundiales ha desatado una ola de críticas que pone en jaque su continuidad al frente del organismo del fútbol.
La propuesta polémica
Infantino lanzó un plan que incluía la creación de una filial llamada FIFA Forward Enterprise (FFE), destinada a manejar los aspectos lucrativos de la FIFA, tradicionalmente sin fines de lucro. Su objetivo era recaudar 4.200 millones de dólares de inversores que adquirirían aproximadamente un 20% de FFE, valorada en 20.000 millones de dólares. El principal inversor sería Thrive Eternal, de Joshua Kushner, y cada una de las 211 federaciones miembros de la FIFA recibiría 20 millones de dólares.
Sin embargo, esta iniciativa generó reacciones negativas en Europa y otras partes del mundo. Las federaciones europeas, junto con el primer ministro británico y muchos aficionados, se opusieron firmemente al plan. El organismo europeo UEFA incluso amenazó con boicotear competiciones de la FIFA hasta que Infantino desistiera de su proyecto.
Reacciones y consecuencias
La presión se intensificó cuando el asesor principal de Infantino, Carlos Cordeiro, dimitió, criticando el acuerdo. El director de operaciones de la FIFA, Kevin Lamour, también expresó su descontento, sugiriendo que Infantino debería reconsiderar su posición. Ante esta creciente oposición, Infantino anunció a primera hora del sábado que abandonaba el plan, reconociendo que había generado divisiones que no beneficiaban a la FIFA.
“Tras escuchar atentamente todas las opiniones, ha quedado claro que el proyecto ha creado divisiones de una naturaleza que, independientemente del nivel de apoyo, ya no redundan en interés del objetivo planteado en un principio,” declaró Infantino.
A pesar de retirar su propuesta, el apoyo hacia Infantino es incierto. Las federaciones ya tienen programado recibir 10 millones de dólares de la FIFA en los próximos cuatro años, pero la incertidumbre sobre su liderazgo persiste.
El futuro de Infantino
La resistencia de UEFA logró detener el plan de venta de participaciones, pero queda por ver si esto será suficiente para mantener a Infantino en su puesto. Con la presión acumulada y las dimisiones de figuras clave, su credibilidad está en entredicho. El futuro del presidente de la FIFA podría depender de su capacidad para reconstruir relaciones y ganarse nuevamente la confianza de las federaciones que lo eligen cada cuatro años.
Fuente: Periódico AM







































