Este lunes, el Papa Francisco hizo un llamado a la unidad de la Iglesia durante una misa celebrada en la basílica de San Pedro, con motivo de la festividad de los santos Pedro y Pablo. En su homilía, advirtió que la comunión no se logra “endureciéndose en las propias posiciones”.
Reflexiones sobre la unidad y el arrepentimiento
El pontífice subrayó que la comunión dentro de la Iglesia se construye buscando puntos de encuentro en la Verdad, donde todos se convierten en instrumentos de crecimiento para los demás. «La comunión, en la Iglesia, no se construye endureciéndose en las propias posiciones, sino buscando, en los corazones de todos, los puntos de encuentro en la Verdad», aseguró.
Durante su homilía, el Papa utilizó la figura de san Pedro y el símbolo de sus llaves para enfatizar que estas no deben ser usadas para «derribar las puertas, sino para abrirlas y cerrarlas». El objetivo es transformar «habitaciones aisladas en una única casa acogedora».
«Una llave no es para derribar las puertas, sino para abrirlas y cerrarlas, buscando en su interior las manivelas adecuadas y acompañando sus movimientos, para deshacer los bloqueos, deslizar las clavijas y que las hojas giren libremente sobre sus bisagras», destacó.
En esta celebración, que es una fiesta local en Roma, el Papa también recordó que la grandeza de los pilares de la Iglesia no radica en la perfección, sino en su capacidad de conversión. En referencia a san Pedro, mencionó que su grandeza de espíritu «no significa que fuese perfecto» y recordó cómo negó a Jesús durante la Pasión, pero luego derramó «lágrimas sinceras de arrepentimiento».
Además, destacó la importancia de reconocer los propios errores y arrepentirse, sin desanimarse en la misión de anunciar el Evangelio y reunir al rebaño de Cristo, incluso hasta el martirio.
Sobre san Pablo, el Papa enfatizó su transformación por la fuerza de la Palabra de Dios, que lo condujo «del camino de la violencia al camino del amor».
Bendición de los nuevos arzobispos metropolitanos
Durante la misa, como es tradición, el Papa bendijo los palios que llevarán los nuevos arzobispos metropolitanos. Esta indumentaria, que consiste en estolas de lana blanca con cruces negras, se coloca sobre el pecho y los hombros.
El Papa recordó que esta banda simboliza el compromiso de cada pastor de «llevar sobre sus hombros a los hermanos y hermanas que le han sido confiados» y de «sacrificar por ellos energías, tiempo, esfuerzo e incluso la vida, para que el Evangelio llegue a todos y el mundo entero encuentre en él armonía y concordia».
Entre los asistentes a la liturgia se encontraba una delegación del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, encabezada por el metropolitano de Calcedonia, Emmanuel Adamakis.
Fuente: López-Dóriga Digital







































